La ONU vuelve a recomendar a España prohibir la asistencia de menores a espectáculos taurinos

El Gobierno responde que “tiene la intención de restringir el acceso de menores de edad a espectáculos violentos con animales a través de la reforma de la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia”

Yo tenía aproximadamente 10 años cuando mi tío, aficionado a la tauromaquia, decidió llevarme a una corrida de toros en mi pueblo, Tarifa, y la cosa salió muy mal: obviamente en un punto el animal comenzó a gemir de dolor y mi empatía hizo que entrara en pánico. No quería verle sufrir. Solo quería pasar tiempo con mi tío. Y no tardé nada en pedirle por favor que me llevara de vuelta a casa con mis padres. Jamás olvidé aquel momento. Sigo recordándolo con mucho pesar. Algo que, para la ONU, nunca debería haberme pasado: es la segunda vez que recomienda a España prohibir la participación de los menores en este tipo de eventos.

La primera vez fue en el año 2018. Y con un mensaje muy claro: “la participación de los niños menores de 18 años como toreros y como público en espectáculos de tauromaquia” debe prohibirse totalmente para “prevenir los efectos nocivos para los niños”. Y es que si lo piensas es una barbaridad. La tauromaquia en sí lo es, y no hace falta explicar por qué a estas alturas, pero que chavales con el cerebro aún en formación se enfrenten a una realidad tan dura, tan violenta, tan sangrienta, tan innecesaria, puede llegar a ser bastante traumático. Para mí al menos lo fue. Y estoy convencido de que muchos más niños pasaron por lo mismo.

La cosa es que aquella recomendación cayó en saco roto: el Comité de los Derechos del Niño de la ONU ha recibido en estos ocho años pruebas de la “participación sistemática” de menores en eventos de tauromaquia. No es algo que se quede en anécdota. No son tres niños. En este sentido, hace unos días que la propia ONU pidió explicaciones a España, a lo que la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, respondió que “tiene la intención de restringir el acceso de menores de edad a espectáculos violentos con animales a través de la reforma de la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia”.

Y es que el impacto de esta violencia en la mente de un niño es real. No es solo mi experiencia. No es un caso aislado. Según cuentan desde El País, un “miembro del comité, Rinchen Chophel, advirtió de la existencia de abundante trabajo científico que relaciona estas violencias con posteriores impactos negativos sobre los menores”. Además, parece ser que otro miembro alertó de la contradicción que supone que en España haya normas de acceso por parte de menores a contenidos audiovisuales violentos, pero puedan ir presencialmente a ver cómo se daña y asesina a un animal. Es una locura. Todo lo que rodea la tauromaquia es una locura.

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