La falta de transparencia financiera sobrevuela al partido que prometía erradicar la corrupción

“La pregunta de cuánto de ese dinero se ha podido llevar Tizona, Ariza o incluso personas relacionadas con Vox no ha sido nunca respondida”

Todos los grandes partidos políticos de nuestro país tienen fundaciones asociadas. Lo que las diferencia es la cantidad de dinero que traspasan de sus propias cuentas a las de esas fundaciones. Según datos de la periodista Raquel Ejerique para eldiario.es, Podemos es el partido que menos fondos desvía hacia su fundación, seguido del PSOE con un total de 242.000 euros, el PP con más de un millón de euros y Vox con 2,5 millones de euros. Una cifra, esta última, muy por encima del resto y que despierta muchas dudas. Y es que, dice Ejerique, “las fundaciones son instrumentos opacos” cuyos fondos resultan mucho más difíciles de auditar. Es un dinero más en la sombra.

“Disenso [el think tank de Vox] gastó 1,2 millones de euros, según sus últimas cuentas de 2024. Este montante incluye las facturas pagadas a empresas que en la formación no están obligadas a revelar y que, de hecho, no detallan. La pregunta de cuánto de ese dinero se ha podido llevar Tizona, Ariza o incluso personas relacionadas con Vox no ha sido nunca respondida”, añade la periodista. Es decir, que hay un dinero que va a un partido político, que debe ser transparente, que está sometido a las mismas férreas auditorías que el resto de formaciones, que termina finalmente en una institución a la que no se puede fiscalizar en profundidad y que no muestra detalles de sus cuentas.

Raro en un partido político que ha ascendido en las encuestas gracias, en parte, a un agresivo discurso contra la lacra de la corrupción financiera. De hecho, recuerda Ejerique, muchas figuras relevantes del partido han ido abandonándolo por, según algunos de ellos, estar en contra de las irregularidades económicas internas. Como Iván Espinosa, Ortega Smith o Juan García-Gallardo. Al parecer, Vox está dominado con secretismo económico por Santiago Abascal y tres o cuatro personas de confianza. El resto tiene que confiar en que los recursos del partido se usan adecuadamente, en que no se está produciendo ningún desvío ilícito ni ninguna utilización corrupta de los fondos.

A esto se suma el salario de 60.000 euros que la mujer de Abascal ha cobrado de una empresa vinculada a asesores de su marido, la ocultación de este en su declaración de bienes en el Congreso de los 1.500 euros mensuales que recibía por presidir su grupo parlamentario, los sobresueldos que 12 personas de Vox cobraron en 2023 según las cuentas del partido, el supuesto uso de donaciones para la DANA para otros gastos por parte de su organización juvenil Revuelta, el préstamo de un banco vinculado al entorno del presidente húngaro Viktor Orbán y las multas de un millón de euros que le impuso a Vox el Tribunal de Cuentas por irregularidades.

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