Impuesto del 5% a las grandes fortunas: así quiere ganar las elecciones la primera ministra danesa
Dinamarca solía tener un impuesto para las grandes fortunas hasta 1997. Entonces, la victoria del discurso neoliberal, el que dice que un impuesto así espanta a los millonarios y que es mejor tratarlos entre algodones para que se queden en tu país, llevó al gobierno danés a su eliminación. Hoy la desigualdad crece. En el mundo en general y en Dinamarca en particular: según un informe del Consejo Empresarial del Movimiento Obrero danés la fortuna del 1% de los daneses más ricos ha aumentado un 31% en el mismo periodo en el que la riqueza del resto de la población aumentó solo un 3,3%. De ahí que la primera ministra Mette Frederiksen haga campaña electoral prometiendo el regreso de este impuesto.
En concreto, y como cuenta el periodista especializado en política escandinava Óscar Gelis, durante estos últimos días, y como parte de la carrera por revalidar el gobierno el próximo 24 de marzo en las elecciones generales, “Frederiksen ha dado un golpe de efecto al anunciar que si su partido gana pretende imponer un impuesto del 5% a las fortunas superiores a 2,3 millones de euros”, lo que afectaría a aproximadamente 22.000 personas y supondría una recaudación extra para el Estado danés de unos 803 millones de euros. Según la propia primera ministra, “cuando el 1% más rico posee una cuarta parte de la riqueza total de los daneses, la situación se ha vuelto demasiado desigual”.
En este sentido, lo que buscaría Frederiksen sería fomentar la llamada redistribución de la riqueza. Más específicamente, y según añade Gelis, “los socialdemócratas han dicho que estos ingresos irán destinados a financiar la reforma en las escuelas, su otra gran propuesta estrella para ganar las elecciones”. El actual gobierno quiere que haya más profesores, clases más reducidas donde se le pueda dar una mayor atención a cada alumno y, en definitiva, una educación pública de mayor calidad para todos. También quiere, dice Gelis, competir electoralmente contra una izquierda verde que se está haciendo grande de cara a las elecciones. Frederiksen necesitaría políticas progresistas para ganar.
Sea por los motivos que sea, parece que la promesa del impuesto es muy real, algo que como era de esperar está dando mucho que hablar entre los millonarios. “Si se hace realidad, dedicaré parte de mi tiempo en averiguar dónde voy a vivir, no lo puedo decir más claramente” o “sería perjudicial para Dinamarca” han sido algunas de las declaraciones públicas de quienes tienen millones de euros en sus bancos y se podrían ver afectados por la medida. La amenaza con irse está ahí. La pregunta es: ¿deben los ciudadanos comunes conformarse con que los ricos paguen pocos impuestos solo por el miedo a que se vayan o es un chantaje contra el que no hay que ceder? El país parece dividido.