En España ya es mucho más caro alquilar un piso que comprarlo
Durante la mayor parte de la historia reciente de nuestro país, alquilar una vivienda era una solución mucho más económica que comprarla. No, no conseguías un inmueble en propiedad, pero podías ahorrar más dinero durante meses y durante años para tener un buen colchón y utilizarlo como entrada de una hipoteca en el momento en que decidieses dar ese salto. Así lo hicieron tus padres. Y tus abuelos probablemente. Pero ese sistema se ha roto. En la actualidad, dice la SER tras una investigación, el alquiler no solo sale más caro que la hipoteca, sino que la diferencia entre ambas sigue creciendo más y más cada año.
En estos momentos y según este mismo análisis, los inquilinos pagan casi 400 euros mensuales más que un hipotecado, lo que implica que tienen muchas más dificultades para llegar a fin de mes y ni qué decir para poder ahorrar. Lo de dar el salto a la compra con un colchoncito bien ahorrado es una utopía para cada vez más gente. En concreto, dicen desde este medio, “el coste de una hipoteca según el Colegio de Registradores es de 796 euros al mes”, pero según los datos recabados por Helpmycash, la media de alquiler supera los 1.184 euros. Una diferencia brutal. Esto nos lleva a la pregunta clave: ¿por qué no compramos?
Hay dos factores claves. El primero ya lo hemos dicho: si estás pagando un alquiler horroroso no tienes margen para un ahorro saludable. Y sin ahorro saludable no hay posibilidad de entrada para una hipoteca. No al menos que seas alguien a quien sus padres u otros familiares puedan ayudar. Piensa que los bancos te piden aproximadamente un 20% del total de la hipoteca en el momento de su formalización. Eso es muchísima pasta para quien paga un alquiler desorbitado y lo único que puede hacer es vivir prácticamente al día. El otro factor clave es que los bancos ponen condiciones cada vez más duras para concedértela.
Entre ellas, explican desde la SER, que el pago mensual de la hipoteca no represente más del 35% de tus ingresos. Y si tienes otros préstamos, has incurrido en algún impago o no cuentas con posibilidad de aval la cosa se complica más. De ahí que mucha gente que quiera dar el salto, incluso con el dinero de la entrada en su poder, no pueda hacerlo: el banco se cubre las espaldas. El resultado es que el alquiler, que solía ser un trampolín hacia la compra, se ha convertido ya en una cárcel, en una situación paralizante de la que cada vez cuesta más salir. Y todo porque no se está ejerciendo una buena restricción de precios.