El efecto llamada migratorio existe y es una buena noticia para España
El pasado martes 27 de enero, el Gobierno de Pedro Sánchez hizo pública su intención de poner en marcha un nuevo programa temporal de regularización de inmigrantes que ya están viviendo en nuestro país. En concreto, explicaron, podrán acceder a esta oportunidad quienes puedan “acreditar una permanencia continuada de como mínimo cinco meses en el momento de la solicitud y haber residido en nuestro país antes del 31 de diciembre de 2025”. Además, las personas interesadas deberán cumplir otro requisito: no tener antecedentes penales. Un anuncio que ha despertado la ira de la ultraderecha: dicen que todo esto provocará un efecto llamada. Y tiene razón.
Es la conclusión a la que han llegado los investigadores Inmaculada Martínez-Zarzoso, y Pául Elguezabal tras analizar los flujos migratorios de 196 países de origen hacia 32 destinos de la OCDE entre los años 1996 y 2022. Según cuentan en una publicación para The Conversation, “nuestra investigación confirma que, en términos generales, los programas de regularización pueden actuar como un factor de atracción: tras la implementación los flujos migratorios futuros hacia ese país aumentan”. Sin embargo, añaden, “la exigencia de un periodo de residencia previa actúa como un potente freno”. Y es que la clave no está en la regularización, sino en las condiciones que la rodean.
Al fin y al cabo, estas regularizaciones no ocurren todos los meses. La última fue en 2005. Esto significa que no existe la promesa de venir y formar parte de uno de estos programas de la noche a la mañana. Es algo que no puedes prever. Una suerte que probablemente no te toque porque pasan décadas entre regularización masiva y regularización masiva. En palabras de estos expertos, “cuando el camino hacia la legalidad implica una espera y el riesgo de vivir en la sombra durante casi un año, el incentivo para migrar exclusivamente por el programa desaparece”. Y, dado que el programa del Gobierno exige residencia previa, el efecto llamada del programa se atenúa muchísimo.
Pero es que estaría bien que no lo hiciera. El nuevo programa de regularización del Gobierno viene impulsado por una iniciativa ciudadana respaldada por más de 700.000 firmas. Es una cuestión de empatía. De cuidar a la gente. Pero es también una medida de supervivencia de la propia sociedad y economía española: necesitamos la llegada de al menos un millón de inmigrantes anuales para poder sostenernos. Porque hay sectores en los que la población española ya no quiere trabajar. Y son esenciales. Si no les integramos, si no les ayudamos a asentarse y contribuir aquí, quizás cambien de destino y nos arrepentiremos profundamente. Sin ellos no habría progreso ni bienestar.