El adelanto electoral borra la esperanza de los saharauis de obtener la nacionalidad española

“Los saharauis de los campamentos y de los territorios ocupados tuvieron esperanza, pero todo se ha disipado como un espejismo”

En 1934, tras años de presencia limitada, España completaba la ocupación del Sáhara Occidental e iniciaba así el control total del territorio, de sus recursos y de sus gentes. En 1976, y como parte de la ola de descolonización europea, salimos de la región repentinamente y abandonamos su gobierno sin cederlo formalmente a ninguna otra entidad, circunstancia que ha provocado durante décadas el choque entre el Frente Polisario y Marruecos. También dejó en el limbo identitario a miles de saharauis españoles que ahora, con la iniciativa legislativa de Sumar de otorgarles la nacionalidad española, habían recuperado la esperanza. El problema es que el adelanto electoral la ha borrado del mapa.

Y lo ha hecho cuando parecía que verdaderamente podía llegar a buen puerto. Porque este reclamo de los españoles del Sáhara, nacidos allí cuando la región pertenecía a nuestro país, viene de lejos, aunque se ha encontrado siempre con la oposición de múltiples fuerzas políticas, especialmente de las conservadoras. En esta ocasión, el documento ya había sido aprobado por el Congreso de los Diputados y solo quedaba pasar la dura prueba de un Senado dominado por la mayoría del Partido Popular. Pero ya da igual: la decisión de Pedro Sánchez ha disuelto las Cortes y presumiblemente el texto legislativo deberá atravesar nuevamente todo el proceso legislativo para ser aprobada.

Esto añade mucha más incertidumbre de la que ya había. Al fin y al cabo, las encuestas señalan a las fuerzas de derecha como ganadoras de los próximos comicios, y los acontecimientos recientes hacen pensar que no estarán por la labor de facilitar el reconocimiento de la nacionalidad a aquellos saharauis nacidos en el Sáhara Español. ¿Qué acontecimientos? Pues, antes del anuncio del adelanto electoral y la disolución de las Cortes, el PP ya había introducido vía Senado nueve enmiendas que desvirtuaban completamente la naturaleza de esta ley. Entre ellas, dice el periodista Alberto Mesas, “la concesión de nacionalidad directa o exigir un mínimo de dos años de residencia legal en España”.

La cosa pinta mal para la causa. En palabras del activista saharaui Mohamed Sid Ahmed, escribe Mesas, “los saharauis de los campamentos y de los territorios ocupados tuvieron esperanza, pero todo se ha disipado como un espejismo”. Y eso que, para Ahmed, como para tantos otros saharauis, esta ley era solo un pedacito del proceso de reparación que esperan de España. “Esta ley no repara todo el daño que se hizo a los saharauis desde hace 50 años y tampoco puede borrar las traiciones del Partido Socialista a este pueblo”, pues la formación prometió, en boca de Felipe González y de otros líderes, apoyarles en su lucha, pero la realidad ha sido bien distinta en estas últimas décadas.

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