Dos monjas que sufrieron abusos espirituales fundan la primera orden dedicada a las víctimas de la Iglesia

Un espacio seguro en el que los supervivientes puedan encontrar el apoyo necesario para sanar sus heridas y denunciar a quien corresponda

Theresa Aletheia y Danielle Lussier son dos monjas de Kentucky, Estados Unidos, que sufrieron los abusos espirituales y morales de su director espiritual en la orden religiosa Hijas de San Pablo. No fueron las únicas: una de sus compañeras fue víctima de abusos sexuales por parte del mismo clérigo. Motivos suficientes para abandonar la congregación. Desde entonces, y como cuenta el periodista especializado en información religiosa Jesús Bastante, han dedicado su carrera “a acompañar a supervivientes de abusos y pederastia en la Iglesia”. Ahora han decidido ir un pasito más allá en su labor y fundar la primera orden dedicada plenamente a quienes han padecido dichos crímenes.

¿Su nombre? Hermanas del Pequeño Camino de la Belleza, la Verdad y la Bondad. De momento, según Bastante, ya han “constituido una asociación privada de fieles, el primer paso formal antes de lograr el reconocimiento primero diocesano y posteriormente en el ámbito vaticano. En otoño, tienen previsto reunirse con varias mujeres interesadas en unirse a la comunidad”. La idea de la orden es hermosa: servir como un espacio seguro en el que las víctimas de abusos dentro de la Iglesia, sean espirituales, morales, físicos o sexuales, puedan encontrar el apoyo necesario para sanar sus heridas y denunciar a quien corresponda. Porque tanta impunidad resulta ya insostenible.

El caso del clérigo que abusó de Aletheia y Lussier es el claro ejemplo de esta impunidad. Sí, tras las denuncias de varias monjas fue apartado de la congregación Hijas de San Pablo, pero la Iglesia le permitió seguir ejerciendo como sacerdote. Y la pregunta, más allá de creencias religiosas, es obvia: ¿qué impulsa a una institución como la Iglesia a proteger a gente como esta que aprovecha su influencia y su poder para hacer daño a otras personas? Resulta inconcebible. Y para nada son casos aislados. El Informe sobre los abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia católica de 2022 en España reveló varios cientos de miles de víctimas y una respuesta insuficiente de la Iglesia.

Por eso tiene tantísima importancia lo que están haciendo estas dos monjas. Por el objetivo de la propia orden y, sí, por ser ellas específicamente quienes lo ponen en marcha. Al fin y al cabo, y como ha declarado públicamente John Stowe, obispo de Lexington desde el año 2015, “creo que un grupo de hermanas que han experimentado alguna forma de abuso, un abuso espiritual, pueden identificarse con las víctimas y, al mismo tiempo, no ser amenazantes y tomar en serio lo que escuchan de ellas”. Y es que debe ser horrible abrir tu corazón, mostrar vulnerabilidad, explicar lo que has sufrido, y recibir silencio o incluso menosprecio. Ha sido la realidad para demasiada gente.

Preferencias de privacidad