De la arquitectura hostil a los servicios hostiles: Madrid da un nuevo paso contra las personas sin hogar al tirar sus pertenencias sin avisar

Despiertan y han perdido lo poco que tenían: ropa, mantas, medicamentos, documentos de identificación y otras pertenencias esenciales

Hasta hace solo unos meses, cuando el servicio de limpieza de Madrid programaba una limpieza profunda de una zona avisaban a las personas sin hogar con la suficiente antelación como para que pudieran recoger su ropa, sus mantas, sus medicamentos, sus documentos y todas esas pertenencias que tan importante son para ellas. Pero resulta que ya no. Lo sabemos porque los propios trabajadores del servicio enviaron al Colegio Oficial de los Educadores Sociales de la Comunidad de Madrid varios mails en los que criticaban la orden del Ayuntamiento de no conceder ese aviso de cortesía.

“Recientemente, desde instancias municipales se ha comunicado la directriz de no informar previamente a las personas en situación de sinhogarismo cuando se activan protocolos de limpieza en la vía pública”, dice uno de los correos, a los que ha tenido acceso privilegiado el diario El País. Muchos de ellos no se sienten cómodos aplicando las nuevas instrucciones. Siente, y con razón, que atenta contra la dignidad de gente sumida en situación de extrema vulnerabilidad. Se despiertan un día y descubren que han perdido lo poco que tenían. Incluidos documentos esenciales para identificarse ante la ley.

Por eso, cuenta el periodista Álvaro Sánchez-Martín, algunos de los integrantes de los Equipos de Calle del servicio municipal de limpieza de la ciudad desobedecieron las órdenes. Sí, siguieron avisando a quienes duermen en las calles de Madrid. Preferían poner en riesgo su puesto de trabajo que contribuir a algo tan inmoral. El problema es que el Ayuntamiento dejó de comunicarle a estos mismos trabajadores el instante exacto de las limpiezas. Les quitó así la posibilidad de avisar a las personas sin hogar. La pregunta aquí es: ¿qué problema tienen nuestros gobiernos con las personas sin hogar?

Porque esta no es la primera medida contra ellas en nuestro país. Tanto en Madrid como en muchas otras ciudades prolifera la llamada arquitectura hostil: elementos diseñados para que las personas sin hogar no puedan usarlos. Desde bancos con brazos en medio para impedir que se tumben a pinchos instalados en los bordillos para que no se sienten y pasando por ausencia de árboles para que no tengan sombra o barreras bajo los puentes para que no duerman ahí. Tanto la arquitectura hostil como los servicios hostiles intentan echarles de las calles sin darles una alternativa habitacional. ¿Qué clase de sociedad pretende la clase política que seamos?

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