Cada vez más gente vive en una provincia y trabaja en otra por la crisis de la vivienda

También influye la escasez de sueldos competitivos, el abaratamiento del transporte interprovincial y la aparición del teletrabajo

La crisis de la vivienda no es una crisis cualquiera: es una que afecta a una necesidad fundamental y por tanto influye de manera decisiva en todos los demás aspectos de la vida de la gente. Incluido cuántos kilómetros tienen que hacer todos los días para poder llegar al trabajo. Y no hablamos de unos cuantos kilómetros dentro de una misma ciudad. Y tampoco de recorrer algunas decenas dentro de una misma provincia. No. La situación habitacional en España es tan grave que el porcentaje de personas que vive en una provincia y se desplaza cada día hasta otra para trabajar no para de crecer: del 2019 al 2024 aumentó un 30% y todo parece indicar que la tendencia seguirá al alza.

Son los datos extraídos de las encuestas anuales de Movilidad del Mercado de Trabajo de la Agencia Tributaria: en 2019, había en nuestro país 166.000 trabajadores que cambiaban de provincia o incluso de comunidad autónoma diariamente para trabajar, pero en 2024 el número había ascendido ya hasta las 236.848 personas. El hecho de que la crisis de la vivienda no haya aflojado durante estos dos últimos años, más bien todo lo contrario, hace presagiar que esos números puedan ser mucho mayores en la inmediata actualidad. Aquello de ciudades dormitorio se está convirtiendo ahora en provincias dormitorio. Porque todo esto ocurre alrededor de Madrid y Barcelona.

Como explica el periodista Rubén Andrés, quien ha profundizado en estos datos, “la brecha entre el precio de la vivienda en los grandes núcleos urbanos y las provincias cercanas explica en buena medida este éxodo”, pues “Madrid cerró 2025 con un precio medio de compra de 5.914 euros por metro cuadrado, mientras que en Valladolid la media se situó en torno a 2.006 euros por metro cuadrado”. La diferencia es brutal. Es casi tres veces menos. Y algo muy similar pasa en el norte entre los precios de Barcelona y los de provincias circundantes como Girona: 5.144 euros por metro cuadrado de media por 2.667. Añádele sueldos no muy altos y ya tienes las motivaciones ahí.

Además, y según Rubén, este fenómeno de los viajeros pendulares, como se les viene llamando desde la sociología, tiene otro aliado: la mejora del transporte nacional. No es solo que vivir en otra provincia sea muchísimo más barato y te dé la oportunidad de vivir una vida más digna e incluso ahorrar dinero, sino que además el desplazamiento es más sencillo y más económico. “El Abono Único de Renfe, vigente desde enero de 2025, permite usar de forma ilimitada Cercanías y trenes de media distancia en toda España por 60 euros al mes y por 30 para menores de 26 años”. Y eso está muy bien. Sin embargo, no debería robar la atención del objetivo principal: que trabajar y vivir en una misma ciudad deje de ser un privilegio.

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