Off Campus: por qué es la perfecta radiografía del amor contemporáneo
Es una de las grandes sensaciones de lo que va de año. Off Campus, adaptación de Prime Video del primer libro de la saga Kiss me de Elle Kennedy, ha enamorado a muchísima gente por múltiples razones. Y sí, hay algo de qué bonitos y bonitas son todos y todas en esta serie y del rollito universitario que tanto engancha. Pero lo que de verdad parece habernos atrapado a todos es otra cosa: es que es uno de los intentos más acertados de representar el nuevo amor contemporáneo sin meter la pata ni parecer forzadísimo. Tiene todo para convertirse en una referencia sobre lo que debe ser una relación.
El amor como siempre debió ser
La historia de Garrett Graham y Hannah Wells funciona tan bien porque es creíble. Sí, hay cosas alrededor un poco silly como lo de las clases para ligar con Justin o el hecho de que todos los personajes tengan una belleza canónica extraordinaria. Pero en el fondo del asunto, en lo importante, en la forma en la que ambos tratan a la otra persona, entienden sus emociones, le ofrecen espacio cuando lo necesita, abren su corazón en lugar de complicarse y se respetan en todo momento, la representación de la relación es genial. Como debería haber sido siempre el amor. Aunque por desgracia no haya sido así.
Además, lo guay que tiene la serie es que sus personajes suelen ser sensatos y afrontan sus relaciones y sus conflictos sin romanticismo tóxico. Mientras muchas series universitarias retratan a los jóvenes como cócteles de hormonas sin control que saltan de cagada en cagada hasta resarcirse en el último momento en un giro de actitud inverosímil, Off Campus decide crear personajes consistentes que van creciendo a lo largo de los episodios. No hay cambios de personalidad que digas por la cara. No hay comportamientos que surjan de la nada. Es una evolución continúa en base a cosas muy serias.
Todas estas pequeñas cositas han hecho que cualquier persona que de verdad haya visto la serie entienda que no es una tonta historia de amor en la uni. Es algo más. Es un amor que acompaña y sana. Es un amor que escucha y sostiene. ¿Quién no quiere algo así? ¿Quién prefiere dramas estúpidos? En palabras de Alicia Nila, doctora en filología hispánica, “donde otras ficciones amorosas hicieron de los celos, el sufrimiento o la dependencia emocional pruebas inequívocas de amor,Off Campus reivindica relaciones edificadas sobre la comunicación, el consentimiento y la vulnerabilidad”.