Por qué muchos creen que los carteles del Orgullo de Madrid silencian la lucha LGTBIAQ+

“Unas sillas de colores en una terraza, una mesa con una caña, un vermut y unas aceitunas. Esa es la imagen elegida por el Ayuntamiento de Madrid”

Madrid es la ciudad donde se celebra el Orgullo más multitudinario de nuestro país. Un evento en el que se conmemoran los derechos sociales del colectivo queer logrados estas últimas décadas con mucha lucha y sacrificio y en la que se reivindican también todos aquellos todavía por alcanzar. Porque si algo estamos aprendiendo estos últimos años, con el auge de la ultraderecha en el mundo, es que queda mucho trabajo por hacer. Quizás por eso esté doliendo especialmente el enfoque que el Ayuntamiento de Madrid, liderado por Almeida, está dando a los carteles del evento: en ellos el Orgullo parece una fiesta más.

Unas sillas de colores en una terraza, una mesa con una caña, un vermut y unas aceitunas. Esa es la imagen elegida por el Ayuntamiento de Madrid para proporcionar el Orgullo 2026”, escribe el periodista Carlos E. Molina T. Todo ello acompañado de un lema que parece celebrar más la propia ciudad que el Día del Orgullo propiamente dicho: “Orgullosamente de Madrid”. Una propuesta que lógicamente ha generado mucha conversación en redes sociales. Al fin y al cabo, el enfoque en la ciudad y no en las reivindicaciones del colectivo LGTBIAQ+ es interpretado por muchos como un gesto político muy deliberado.

Y tiene sentido que lo piensen. Después de todo, no es la primera vez que el gobierno municipal de Almeida hace algo parecido: “En 2024, el Ayuntamiento fue duramente criticado por unos carteles que mostraban tacones, condones, copas y confeti en lugar de la bandera arcoíris o referencias directas al colectivo”, explica el propio Carlos. Una imagen, aquella, que desvirtuaba la verdadera naturaleza crítica del Orgullo y la reducía simplonamente a una fiesta destinada a emborracharse y tener sexo. En este sentido, es normal que la gente tenga la mosca detrás de la oreja. Hablamos de un partido conservador.

Uno que además lleva años acercándose peligrosamente al discurso ultra de Vox, especialmente en esas regiones en las que el Partido Popular se está viendo obligado a negociar y pactar con la formación de Santiago Abascal para poder gobernar. No, todavía no se atreven a censurar el Orgullo. Ni a rechazarlo. Pero sí a practicar este tipo de acciones más sutiles que socavan la imagen de un evento capital para la comunidad queer y para el espíritu democrático de la capital. ¿Debería rectificar el ayuntamiento antes de que comience el Orgullo para hacer justicia a un día tan trascendental para tantos?

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