Nueva agresión homófoba en España al grito de “maricón” y “viva Franco”
Ha vuelto a ocurrir. En estos tiempos de auge de la intolerancia, en el que racistas y lgtbifóbicos vuelven a llevar el odio a las calles, tenemos que lamentar una nueva agresión homófoba en España. Esta vez en Vélez-Málaga, un municipio de la provincia andaluza, donde tres hombres habrían golpeado a un hombre de cincuenta años al grito de “maricón” y “viva Franco”. Más concretamente, y como han explicado las organizaciones Asociación Sociocultural La Villa Existe y Equipo de Atención a la Mujer, dos de ellos habrían inmovilizado al hombre mientras un tercero le daba golpes y patadas hasta provocarle la pérdida de conocimiento, lesiones y un derrame cerebral por el que ha estado hospitalizado.
Lógicamente, ambas organizaciones han condenado la agresión. La primera de ellas ha declarado públicamente que “no podemos aceptar que una persona sea agredida por ser homosexual”. La segunda ha confirmado que interpondrá una denuncia por un presunto delito de odio por orientación sexual cuando la víctima reciba el alta hospitalaria. Algo, y esto lo cuenta el periodista Carlos E. Molina, que el agredido teme: “el hombre tiene miedo de recibir el alta, regresar a la calle y encontrarse nuevamente con sus agresores”. Eso es precisamente lo que desean quienes van esparciendo por ahí su odio acomplejado. Que la gente tenga miedo de ser como es. De sentirse libre. De no ocultarse.
Y es que esto no es un hecho aislado. Como revela el Ministerio del Interior, “los delitos e incidentes de odio aumentaron un 23,6% en 2025 y registraron la mayor cifra de la serie histórica”. Entre ellos, los delitos de odio cometidos en ámbitos de la orientación sexual e identidad de género se sitúan en la segunda posición en términos cuantitativos, con 571, solo por detrás de los delitos de odio por racismo y xenofobia. No es casualidad. No es un alza circunstancial. Es el resultado de un panorama político internacional y nacional en el que cada vez más partidos conservadores se atreven a señalar a estas minorías como responsables del descontento ciudadano. Es el resultado de los discursos de odio.
Pero los datos solo son datos. Los lees y apenas remueven nada porque son solo cifras en una pantalla. Lo duro empieza cuando conoces las historias. La de este señor de 50 años en Vélez-Málaga, que simplemente estaba fumando en la calle tranquilamente, es una de ellas. La de Samuel Luiz, asesinado a golpes entre gritos de “maricón” la madrugada del 3 de julio del 2021 frente a la plaza de Riazor, con solo 24 años, es otra que no debemos olvidar. Porque estos sucesos, tristes y lamentables, están volviendo a convertirse en normalidad. Y miedo da lo que puede ocurrir en las calles si el próximo 29 de noviembre ganan las elecciones las derechas y los violentos se sienten aún más respaldados.