Rosalía vuelve a Substack para escribir sobre La Tour Life: “Me da miedo no tener raíces en ningún lugar”

”Vivir cambiando siempre de lugar, lejos de lo tuyo y de los tuyos o del lugar en que naciste. Lejos de todo aquello que amas y odias pero que irremediablemente te recuerda quién eres”

Rosalía nos regaló a finales del verano y principios de otoño de 2025 una retahíla de escritos en Substack en los que, de una manera u otra, se desnudaba emocionalmente: nos habló de Leonard Cohen, de una escalera hasta Dios y de aquel miedo tan humano a que nadie quiera estar contigo el día de tu cumpleaños. Ahora, y tras más de medio año de silencio en la plataforma, la artista catalana vuelve a regalarnos uno de sus pensamientos explayados, uno que profundiza en el sentimiento de desarraigo que provoca la vida de estrella de la música que va de ciudad en ciudad. “Estoy de tour. He estado en Europa, ahora en USA y pronto en Latinoamérica. La vida nomádica no es para cualquiera”.

Y es que desde fuera todo parece siempre muy perfecto. Las luces. El cariño de la gente. El privilegio. Pero nada en esta vida viene sin cierto reverso amargo. En el caso de la gira mundial de LUX, explica Rosalía en este nuevo escrito, dicho reverso es el distanciamiento respecto a sus raíces: “Vivir cambiando siempre de lugar, lejos de lo tuyo y de los tuyos o del lugar en que naciste. Vivir lejos de todo aquello que amas y odias pero que irremediablemente te recuerda quién eres. Una renuncia desgarradora si me lo preguntas: casa u hogar no es solo refugio, puede ser el eje simbólico que te sostiene. Casa puede ser tu persona o tu clan, puede ser un olor, cuatro paredes o tu ciudad...

El remedio contra esta enfermedad, escribe la cantante barcelonesa, es aprender a construirte un hogar allí donde vas y no permitir que la amenaza del desarraigo sea nunca total. “El dibujo de alguien que quieres encima de la mesita de noche, las camisetas colgadas cuidadosamente en el ropero, las lámparas que apagas y enciendes hasta dar con ‘la buena luz’, los libros apilados que nunca tendrás tiempo de leer o la figurita decorativa de mierda que escondes dentro de uno de los armarios del hotel porque no soportas verla ni un segundo más”. Una habitación random que haces tuya a la fuerza y sin mucho convencimiento. “Construir tu casa y destruirla. Construir y destruirla”.

Un proceso constante que Rosalía, dice, hace con amor, aún sabiendo que no podrá suplir lo que dejó atrás en su hogar, aún sabiendo que son raíces temporales que pronto pasarán al olvido. “A veces lloras, a menudo disocias y en un buen día pronuncias en voz baja un adiós que te hace sentir un poco mejor mientras cierras la puerta”. Rumbo al siguiente hogar por construir. Al enésimo intento por conservar quién es. “Todo esto es mi forma de decir que me da miedo no tener raíces en ningún lugar, pero sé que en el fondo llevo todo lo que importa dentro de mí y hay cosas que nunca podré perder porque soy y siempre seré un archivo de todo aquello que he amado”.

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