Qué hay tras las acusaciones a Peso Pluma de romantizar la narcocultura
El pasado 22 de febrero, las Fuerzas Armadas de México llevaron a cabo un operativo por tierra y aire, contando con información de inteligencia compartida por el gobierno de Estados Unidos, contra el líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación: Nemesio Oseguera Cervantes alias El Mencho. Según las autoridades mexicanas, El Mencho fue herido de gravedad por armas de fuego y falleció durante su traslado hacia la capital del país. La noticia viajó rápido y pronto los narcos desataron una ola de disturbios en al menos 20 estados de México. Pero no fue la única consecuencia: también supuso el inicio de una campaña de cancelación contra Peso Pluma.
¿El motivo? Según cientos de usuarios, el artista de Zapopan, Jalisco, habría estado contribuyendo a la normalización de la narcocultura y de la violencia implícita en ella. De hecho, algunos le acusan directamente de hacer apología de varios tipos de delito y de enaltecer algunas figuras del crimen organizado. “Espero estés contento. Has contribuido al baño de sangre en México”. “Tú eres parte del problema”. “Hoy murieron elementos luchando contra el narcotráfico. Espero que entiendas que eres parte de esa sangre derramada”. Infinidad de mensajes acusatorios y, entre todos ellos, muchos pidiendo algo a los oyentes: dejar de escuchar su música forever.
Y sí, resulta bastante sencillo encontrar argumentos que respalden estas críticas en algunas de las letras de sus temas. Basta con escuchar El 08, PRC o Siempre Pendientes. Las referencias asociadas al narcotráfico son evidentes. En su discografía hay desde “soy de la gente del Chapo Guzmán” a “se le extraña demasiado al general... JGL” y pasando por “a mí me gusta chambear, y si la orden es matar, esa no se cuestiona”, en un tema, Gavilán II, en el que se menciona a “los menores”, los hijos del Chapo. Pero obviamente no es el único. Artistas tipo Los Tigres del Norte, Chalino Sánchez, Los Tucanes de Tijuana o Natanael Cano también han cantado al narco.
Una relación, la de la música y el crimen, que va mucho más allá de México. El rap mafioso de los 90’ en EEUU trataba de inspirarse en la mafia italiano, el rap de barrio de Centroamérica ha ensalzado históricamente los símbolos de las maras y el drill ha servido como reflejo de la rivalidad entre bandas callejeras tanto en Reino Unido como en Chicago y otras zonas de los Estados Unidos. Para mucha gente un tóxico ejercicio de legitimación de la violencia. Para otra un modo de expresar a través del arte la realidad diaria de algunos colectivos. Especialmente cuando se forma parte de ellos. Lo que está claro es que su romantización no ayuda a acabar con ellos.