Netanyahu ordena juzgar penalmente a los 24 militares que participan en el documental ‘NAZA’
NAZA, el documental de los cineastas israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor que revela las estrategias intencionadas del gobierno de Benjamin Netanyahu y del ejército israelí para asesinar a civiles inocentes en la Franja de Gaza, ha generado una intensa ola de críticas contra sus creadores dentro del país. De hecho, varios ministros del ejecutivo han propuesto retirarles la nacionalidad por “vil traición al país” y por “estar dispuestos a dañar a su patria para recibir aplausos de los antisemitas del mundo”. Pero Netanyahu y los suyos no solo van a por los cineastas: ahora han ordenado identificar a los 24 militares que ofrecen testimonio anónimo en NAZA para juzgarles penalmente.
En palabras del propio Netanyahu, “la película relata una trama falsa, engañosa y sesgada que difama gravemente a Israel y a su ejército, y daña seriamente la posición de nuestro país. ¡Siempre estaremos al lado de nuestros queridos combatientes y héroes!”. Por eso, explicó el pasado domingo, ha encargado al jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, al jefe de los servicios secretos, David Zini y a la fiscal general del Estado, Gali Baharav-Miara, que comiencen de inmediato una “investigación exhaustiva” para desvelar las identidades de los 24 soldados que intervienen en el documental y de esta manera poder procesarles penalmente por, según el gobierno israelí, varios delitos graves.
Más concretamente, y como explica el periodista Antonio Pita, “el primer ministro los ve como posibles responsables de delitos que suman decenas de años de cárcel como la divulgación de información de alto secreto o provocar una brecha de seguridad relacionada con datos de una unidad de inteligencia de extrema sensibilidad”. Todo esto, tanto la amenaza de retirar la nacionalidad a Yuval Abraham y Rachel Szor como la de perseguir a los militares que han decidido hablar, es síntoma de la rabia con la que el ejecutivo de Netanyahu ha recibido la irrupción de NAZA en el mundo. Recordemos que el documental obtuvo 25 minutos de ovación en el pasado Festival de Venecia de septiembre.
Sin embargo, sus creadores, que todavía no han regresado a Israel, probablemente preocupados por lo que pueda pasar, llevan meses defendiendo la veracidad del documental. Como dijo recientemente Abraham, NAZA es la consecuencia de “una investigación periodística exhaustiva de tres años y los detalles en ella están verificados y cruzados”. Algo que la misma The Guardian ha respaldado: como apunta Pita, “la pasada semana, el medio británico defendió la investigación, asegurando haber consultado durante tres años a más de 100 fuentes al tanto de los sistemas militares empleados y contrastando los testimonios con documentos clasificados filtrados”. La verdad se termina imponiendo.