El fallecido Val Kilmer protagonizará una nueva peli gracias a su reconstrucción mediante IA
En 2013, antes de que la inteligencia artificial irrumpiera con fuerza en nuestras vidas y comenzara a ponerlo todo patas arriba, una película de Ari Folman,The Congress, protagonizada por la siempre estupenda Robin Wright, puso sobre la mesa una posibilidad en ese momento distópica: una actriz firma un contrato por el cual una productora realiza una copia digital de ella para utilizarla en el desarrollo de nuevas películas. Ella deja de ser útil. Su yo real pasa a ser intrascendente dentro de la industria. Algo a lo que los actrices y actores de la vida real se están teniendo que enfrentar estos días: ya hay intérpretes generados totalmente por inteligencia artificial protagonizando grandes producciones audiovisuales. Y pronto podrían llevarse el Óscar.
Así lo plantea la periodista especializada en cine Elena Neira en una publicación para Business Insider. En ella expone el caso más reciente: el del actor estadounidense Val Kilmer, una de las estrellas mejor pagadas de Hollywood en la década de los noventa, que murió el pasado 2025 a causa de una neumonía y que pronto protagonizará una nueva película titulada As Deep as the Grave. Sí, el actor ya no está con nosotros, pero sus herederos “han proporcionado archivos fotográficos, vídeos y muestras de audio para desarrollar una réplica digital mediante tecnologías de reconstrucción facial y sonora”. O dicho de otra manera: la versión de Val Kilmer diseñada con inteligencia artificial estará presente en este drama biopic de Coerte Voorhses.
Esto abre un escenario bastante incierto en cuanto a los premios se refiere. Al parecer, y según estableció en 2024 la Academia de Hollywood, responsable de la entrega de los premios Óscar, la utilización de inteligencia artificial en las producciones de cine “es irrelevante para su elegibilidad, si bien subraya que la valoración artística depende esencialmente del peso de la autoría humana”. Esto significa, por ejemplo, que una obra hecha con ayuda de la IA puede llevarse un Óscar, siempre y cuando esta haya sido una herramienta en manos de sus creadores y no el motor de todo. La pregunta es: ¿un Val Kilmer generado a partir de la info real del actor es lo suficientemente humano o es enteramente una tecnología al margen de lo artístico?
De momento, la pregunta es bastante personal, pero los próximos meses y años serán claves para el futuro de la industria. Como dice la propia Neira, “la extensión del concepto de interpretación es algo sobre lo que actualmente ya se está debatiendo”. Y es que no es tan fácil como una dicotomía blanco/negro. Como ocurre en tantos otros sectores, la aparición de la inteligencia artificial nos está obligando a reinterpretar la realidad como nunca antes. Lo que sí tiene claro la sociedad en general es que debe haber una señalización. Un letrero que te advierta de que hay una IA detrás de algo que consumes. De lo contrario entraremos en una psicosis colectiva en la que perderemos la referencia de lo real. The Congress podría quedarse muy corta.