Si Sueñas Con Hacerte Rico, Jamás Escojas Ninguna De Estas 5 Carreras Universitarias

Si lo que buscas son carreras universitarias que alimenten tu espíritu o con las que aprendas un montón de cosas para tener temas profundísimos de conversación y ligar en las noches de fiesta, estas son tus carreras. O, si simplemente decides escogerlas porque sí, porque te da la gana y porque te hacen feliz. En ese caso, adelante.

Pero si lo que buscas es ganar dinero contante y sonante y conseguir el éxito profesional (o, por lo menos, conseguir cierta estabilidad laboral y poder vivir más o menos bien), aléjate de ellas a toda velocidad mientras puedas.

Antes de seguir, debemos insistir en un aspecto importante: es cierto, y siempre lo defendemos, que hacerse rico no es solo cuestión de la formación que escojas: a veces depende más de tu ingenio, creatividad y motivación personal (sin olvidar el factor suerte).

Dicho esto, a continuación te presentamos cinco carreras universitarias con muy pocas o ninguna salida laboral. Si tu sueño es hacerte rico, evítalas a toda costa.

Bellas artes

Sin arte y sin cultura no seríamos nada; ovejas siguiendo al rebaño, con una nula capacidad para soñar. Sin embargo, no parece que haya mucho sitio en la sociedad (laboralmente hablando) para los que cursan bellas artes.

Lo mismo ocurre con quienes se decantan por estudiar la parte más teórica del asunto; historia del arte es también una carrera con la que difícilmente podrás labrarte un buen futuro profesional. Así que si te gusta el arte, acude a todos los museos que puedas... pero mejor que no te decantes por estudiarlo en una universidad.


Filosofía

Una carrera cuya utilidad real es con frecuencia cuestionada, y al borde de la extinción tras ser amenazada seriamente por las reformas universitarias. Para resumir, podríamos decir que su única salida laboral directa es ejercer de profesor y poco más. Sin duda, un buen ejemplo de carrera que deberías hacer por puro placer, pero jamás pensando en hacerte rico.

En Código Nuevo estamos siempre a favor de que se piense, se reflexione y se cuestione todo y a todas horas, así que nos parece perfecto que una mente inquieta encuentre su sitio en una facultad. En una sociedad como la nuestra, faltan pensadores y personas que nos hagan pensar.


Filologías

Todos y todas nos llevamos las manos a la cabeza cuando alguien escribe una falta gorda de ortografía en su Facebook, pero lo cierto es que los filólogos tampoco lo tienen especialmente fácil a la hora de conseguir un buen trabajo. Esto depende y mucho de qué filología decidas estudiar: si escoges especializarte en una lengua extranjera y no eres alguien de recursos, puedes ser desde profesor en una academia a traductor freelance. Aun así, esta sigue sin ser la mejor opción a la hora de matricularse en una facultad.


Periodismo y comunicación

Las facultades de periodismo y comunicación audiovisual españolas se llenaron hasta los topes especialmente a finales de los años 90, a causa de un boom que se produjo en este tipo de carreras (se dice que la serie Periodistas y la imagen totalmente irreal que transmitía sobre el día a día en una redacción tuvieron parte de la culpa). En la actualidad, más de 32.000 alumnos y alumnas se licencian en periodismo, y a la mayoría les espera lo mismo: una enorme precariedad laboral, falta de estabilidad económica y contratos de prácticas a mansalva.


Arquitectura

Durante los años del boom del ladrillo, en España había dos grandes maneras de forrarse en la construcción (sin tener en cuenta la corrupción y la especulación inmobiliaria, por supuesto). Si no querías o no podías estudiar, te ibas a trabajar de albañil. Si estudiar era lo tuyo, te hacías arquitecto o aparejador. Esto hizo que arquitectura fuera una de las carreras con más demanda: hasta 90.000 licenciados salieron de las facultades en 2011, según el Instituto Nacional de Estadística.

Pero entonces llegó la crisis financiera, se dejó de construir y se acabó el espejismo. Ahora estudiar arquitectura no es la mejor idea, sobre todo teniendo en cuenta el gran esfuerzo de tiempo (5 años de carrera, aunque la mayoría de estudiantes invierte varios más) y dinero que requiere.

En la actualidad, y a juzgar por cierto repunte que hay en la construcción, parece que la burbuja inmobiliaria se está volviendo a inflar, por lo que la tentación de escoger esta carrera sigue estando ahí. Te recomendamos cautela y, sobre todo, esperamos que no se cometan los mismos errores que en el pasado más reciente del país; que el modelo económico no juegue de nuevo todas sus cartas a la construcción y al turismo. Algo que, por desgracia, parece inevitable.