Sexo a cambio de viajar gratis o cómo la publicidad juega con las emociones de las personas

Una noche de sexo a cambio de desplazamiento, estancia y gastos pagados. Esta es la oferta que apareció en Weibo -algo así como el Twitter de China- y que durante un par de días tuvo revolucionado al gigante asiático. El mensaje procedía de una usuario llamada Ju Peng, de 19 años, que pretendía recorrerse todo el país sin gastarse ni un duro a cambio de unos cuantos revolcones. Obviamente, la chica en cuestión no era para nada fea.

Las consecuencias no se hicieron esperar: líneas de teléfono colapsadas por hombres (menores de 30 años, de más de 1,75 y ricos, como especificaba el anuncio) que se ofrecían a darle a la chica todo lo que pidiese. Y, cientos de medios haciéndose eco de la noticia. Paralelamente, se abrió un debate sobre la moralidad del ofrecimiento de la joven, el cual se tachó en muchas ocasiones de prostitución.

Más allá de lo de acuerdo que puedas estar con este tipo de intercambios, la realidad que se escondía detrás del anuncio era muy distinta. Ni había sexo, ni viaje. Quien estaba detrás del asunto era una empresa llamada Shanghai Zhangyi Network Technology Co., que buscaba una manera de promocionar Youjia, una aplicación de citas para smartphone. ¿Hola? ¿Hasta dónde es moral que las empresas utilicen a la gente para publicitarse? ¿Hasta dónde es moral que esta chica haya salido en cientos de medios tachada de "prostituta" a beneficio de una empresa de citas?

No nos referimos solo a que cojan fotos de una chica que existe de verdad y la relacionen con una oferta así, que obviamente bien no está. Sino al mundo frívolo que hay detrás. Si con este ejemplo no te ha quedado claro a qué nos referimos con "moral", te vamos a mostrar otro, y como dicen que una imagen vale más que mil palabras, os lo dejamos para que os regocijéis en este festín de creatividad inmoral.

Ni cortos ni perezosos, estos publicistas juegan con el estado emocional de las personas para hacer negocio. "¿Estás deprimido? ¡Qué cojones, tira de tarjeta y cómprate mil mierdas que no necesites, que aquí las vendemos baratas! (Si luego no tienes para comer, no es nuestro problema)".

Según las leyes de Libertad de opinión y derecho a la información, la publicidad es inmoral cuando falta a la verdad. Es decir, cuando te dicen que lo que te venden hace algo que no hace realmente (Red Bull te da alas, you know). ¿No se queda esta definición de inmoral algo corta? Parémonos a pensarlo con calma. Personalmente, soy de la opinión de que aprovecharse de una situación mala o una necesidad para hacer negocio es peor que mentir porque, al fin y al cabo, todos sabíamos que por tomar Red Bull no echaríamos a volar.

Pero la gente, cuando está necesitada, ya sea porque está deprimida, va apurada de dinero o porque no pilla desde hace meses, es mucho más propensa a dejarse llevar por un anuncio bien pensado. Publicidad que te promete algo que necesitas, aunque realmente no te estén dando eso directamente, sino simplemente la ilusión de que tienes lo que necesitas y, mientras, ellos se llenan los bolsillos. En cierto modo, ¿no es esto mentir?

El de Youjia es solo un caso llevado al extremo de cómo las empresas de contactos juegan con la necesidad emocional de los jóvenes para hacer dinero, pero todos nos hemos topado con esos banners que vienen a decir: "¿Estás jodido/a y más solo/a que la una? Pues regístrate en nuestra web y encontrarás la pareja perfecta". Lo que no dicen, curiosamente, es el porcentaje de parejas perfectas que se forman en su web.

Por suerte, por una vez el proceso de censura en China ha servido para hacerle un favor a la población, y el castigo a la empresa que promovió tal despropósito ha sido ejemplar: tienen un juicio pendiente y les han obligado a dejar de vender la aplicación. Además, está por ver qué opina del asunto la chica a la que le cogieron las fotos, a la que le han hecho lo que se viene conociendo como una putada. Esperemos que aquí, que supuestamente somos un país avanzado en leyes que protejan a la sociedad, nos demos cuenta de que no todo está permitido.

Crédito de la imagen: ecologia.facilisimo.com