Revuelo En Arabia Saudí Por Una Presentadora Que Salió En Televisión Sin Velo

Una presentadora de los informativos en una cadena de televisión saudí ha sido el desencadenante de un revuelo que ha generado un auténtico escándalo en el país. ¿Por qué? Por una sencilla razón: no llevaba puesto su velo, el hiyab. Los sectores más conservadores lo tachan de intolerable porque no ha respetado la ley islámica.

El portavoz de la cadena Al Ejbariya ha excusado a la presentadora alegando que se encontraba en un estudio del Reino Unido cuando apareció en escena, por tanto fuera del emirato, pero tampoco lo tolera del todo y ha declarado que su televisión tratará de evitar un nuevo caso similar. Por su parte, el rey Abdulá prefiere mantenerse al margen de hacer declaraciones. Durante su reinado ha impulsado algunas medidas sociales a favor de la mujer, pero no quiere entrar en conflicto con los sectores más conservadores, que son también los más poderosos en el emirato. Es decir, que algunos sectores permanecen cautos por temor a que determinados poderes sociales del país influyan negativamente sobre ellos.

Arabia Saudí tiene impuesta una norma y es que las mujeres vistan con modestia y la Comisión para la Protección de la Virtud y Prevención del Vicio, que es una especie de policía moral, se encarga del cumplimiento de este reglamento. Es cierto que algunas mujeres ya han aparecido en televisión sin el rostro cubierto, aunque siempre han sido casos puntuales; en cambio, esta es la primera vez que una presentadora de los informativos aparece en antena sin llevar puesto su hiyab. El tema es delicado, porque en este punto confrontan unos asuntos sociales y religiosos muy arraigados al país y a su cultura. Y aquí es precisamente donde chocan, cuando lo vemos desde Occidente con otra perspectiva más progresiva.

Quizá se haya tratado de un experimento social con el que se quería comprobar el impacto y la reacción de la población saudí, pero las críticas, hablamos de las internas, no se han recibido muy bien en diversos sectores. En ese caso, puede que la sociedad aún no esté preparada para un cambio que pueda considerar muy radical. ¿Qué solución se debe adoptar entonces? Está claro que no se deben forzar las situaciones, pero tampoco dejarse dominar. Encontrar este equilibrio no es fácil y las mujeres que se sientan tan reprimidas por el islamismo no deben cejar en su empeño por progresar y sentirse libres hasta lograr una igualdad que, por desgracia, está aún muy lejos para ellas.

Crédito de la imagen: abc.es               Crédito de la música: Half Life 2, Episode 2 OST