La historia del falso fotógrafo de la ONU que engañó a todos sus seguidores

Tarde o temprano, la historia de Eduardo Martins acabará sirviendo para escribir el guión de una película tipo Atrápame si puedesTiene 32 años, es brasileño y se presentaba –con el aval de espectaculares imágenes de conflictos internacionales– como un fotoperiodista vinculado a la ONU dispuesto a compartir, previo pago, sus instantáneas y experiencias con el mundo. Hoy nadie sabe dónde se esconde. Porque, sí, tiene 32 años y es brasileño, pero de profesional de la ONU, nada. Así es cómo Martins ha timado a periodistas, agencias y medios... y cómo, al final, ha sido pillado en su cinematográfica mentira.

En su biografía de Instagram, con más de 127.000 seguidores, afirmaba ser fotógrafo de Naciones Unidas destinado en los campos de refugiados. Compartía sus trabajos en pleno campos de batalla de Irak y de Siria, y reforzaba su imagen con supuestos comentarios de 'colegas' como Thomaz Griffin, reportero del Wall Street Journal. Un reportero que nunca existió, según el propio periódico.

El escándalo ha sido destapado por BBC Brasil. Pretendiendo ser profeta en su tierra, Martins se ofreció para colaborar con la publicación, aunque los responsables de esta comenzaron a sospechar que algo oscuro había detrás del fotoperiodista. Jamás pudieron hablar con él por teléfono; argumentaba problemas de conexión. Pero algo más despertó el recelo de los profesionales de la BBC: su colaboradora en Medio Oriente, Natasha Ribeiro, aseguraba no conocer a Martins. Algo imposible, teniendo en cuenta que la comunidad de periodistas de la zona mantiene un contacto más que directo.

Por eso, llamaron a la ONU. Allí nadie le conocía. "Verificamos y no pudimos encontrar ningún registro de Eduardo trabajando para el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados", explicaba a BBC Brasil Adrian Edwards, jefe de prensa de la organización. Y siguieron las investigaciones. Hace un tiempo, Martins fue entrevistado por la edición brasileña de Vice, protagonizando un amplio reportaje sobre el frente de Peshmerga. Pero otros periodistas brasileños, desplazados en la zona kurda, también confirmaron ignorar la existencia del fotógrafo. 

Entonces, ¿de dónde salían esas fotos? Sencillo: eran fruto del plagio. Muchas de las imágenes que Martins había logrado vender a agencias internacionales eran meras copias –alteradas– de las fotografías de otros profesionales, como Daniel C. Britt.

Según su último mensaje, enviado por WhatsApp a sus contactos en la BBC de Brasil, Martins está ahora en Australia. "Tomé la decisión de pasar un año en una furgoneta rodando por el mundo. Voy a cortar todo, incluyendo internet, también eliminar el Instagram. Quiero estar solo. Hablaremos cuando vuelva. Abrazos". Ese número ha sido eliminado y Martins aún no ha vuelto. ¿Se atreverá a hacerlo algún día?