Hackers disfrazados de mujer hicieron sexting con soldados israelíes para infiltrarse en sus móviles

Miembros de Hamás utilizaron ropa y pelucas para simular ser mujeres y obtener el contacto de soldados a los que pirateaban los móviles

Si algo distingue a Israel del resto de países del mundo es su obsesión con la seguridad y su disposición a gastar millones de dólares en desarrollar tecnología militar y de espionaje (llegaron a gastarse el 24% del PIB en defensa). Sin embargo, por bien engrasada que esté la maquinaria bélica del pequeño país de Oriente Próximo, el elemento humano continua siendo frágil y sus enemigos (que no son pocos) lo saben. Aprovechando que vivimos en los tiempos del ciberamor, los piratas informáticos del grupo militante palestino Hamas encontraron la manera perfecta de acceder a los móviles de los soldados israelíes: vestirse de mujeres y flirtear para sacarles información.

Aunque pudiera parecer una broma, los miembros de Hamás utilizaron ropa y pelucas para simular ser mujeres y generar fotografías sugerentes con las que obtener el intercambio de mensajes y fotografías con los soldados que se realizaban a través de enlaces que al ser clicados producían la descarga automática de un malware sin que el dueño del móvil pudiera darse cuenta. No solo eso, recurrieron a su dominio del hebreo y a sofisticadas historias en las que decían ser inmigrantes o, incluso, padecer impedimentos visuales o auditivos para que su forma de interactuar no resultase sospechosa. Gracias a la técnica de engaño obtuvieron datos precisos sobre la ubicación, imágenes, contactos de cada uno de los teléfonos móviles. 

"Vemos que, por supuesto, están aprendiendo y mejorando su juego”, declaró el portavoz de ejército israelí, Jonathan Conricus, que si bien reconoció el ingenio de los háckers para acceder a los móviles de decenas de soldados anticipó que estas maniobras no supusieron una “violación significativa de información”. Además, el militar precisó que se trataba del tercer intento en los últimos años de infiltrarse en los teléfonos del ejército de Israel y que, aunque habían descubierto la maniobra hacía meses, habían continuado con los intercambios para poder ejercer una labor de contraespionaje y suministrar informaciones falsas con las que sabotear sus intentos de robar información relevante. 

Cabe recordar que Hamás, que significa “entusiasmo” en árabe y que además es el acrónimo de Movimiento de Resistencia Islámico, estableció en su carta fundacional que su principal objetivo es el establecimiento de una estado islámico en la región histórica de Palestina con los territorios de Cisjordania, Franja de Gaza e Israel y la capital en Jerusalén. Desde su fundación en 1987 el conflicto directo con Israel, que lo considera una organización terrorista, ha sido constante. Por su parte, el Tribunal General de la Unión Europea se ha negado a excluirlo definitivamente de lista de grupos terroristas al apreciar que Hamás no ha sido capaz de desvincular su movimiento político del brazo armado de la organización.