Qué Hacer Cuando Los Estudios Que Has Elegido No Te Gustan Y Se Te Viene El Mundo Encima

Seguramente tenías mucha ilusión cuándo comenzaste a estudiar, o tal vez no. Quizá solo lo elegiste porque sí, porque era algo que se suponía que debías hacer después de bachillerato. Hay quienes no tienen una vocación clara y otros que pese a tenerla se meten a estudiar algo que luego, oh sorpresa, no les gusta.

La mayoría de estudiantes no tiene ni idea de en qué consiste la carrera o el grado de FP que han elegido. Una cosa es decir “voy a estudiar derecho” y otra verte estudiando plazos delante de un libro de procesal penal. A otros les gustan los animales y deciden meterse a biología o veterinaria para luego darse cuenta de que no es lo suyo; que no es como pensaban que iba a ser.

La motivación empieza entonces a caer, uno se siente agobiado e incluso perdido. Y comienzan las dudas. “¿Lo dejo? ¿Sigo? ¿Qué dirá mi familia?”. Lo primero que uno debe de tener claro es que no se acaba el mundo. El mundo no se acaba nunca, de hecho. Lo hará solo una vez y ese día importará poco si has dejado ingeniería mecánica para meterte en arquitectura, o no. Así que hay que pensar en perspectiva, la bigger picture, que dicen los ingleses.

Si te has dado cuenta que realmente es un horror lo que haces, te mueres de angustia y tienes muy claro que hay algo que sí quieres, pues cámbiate y hazlo. Sobre todo si llevas poco tiempo. Aunque a ti te parezca que has echado tu vida por la borda, realmente han pasado ocho o nueve meses. NO es un drama.

Pero asegúrate de tenerlo claro. Porque muchos lo dejan simplemente porque se ven agobiados, porque no es lo que esperaban de un modo no muy consistente. A ver, en la vida la mayoría de las veces las cosas no son lo que uno espera y no por eso hay que ir dejándolas todas a medias. Además, ir dejando cosas a medias puede llegar a hacerse adictivo.

Si estás en tercero o en cuarto, te quedan algunas asignaturas y quizá no es lo que más te apasiona, intenta acabarlo. Sí, inténtalo. Que lo acabes no quiere decir que tu vida vaya a estar condicionada para siempre ni mucho menos. Siempre puedes hacer algo después de eso. Si las ramas se parecen, te convalidarán asignaturas y no tendrás que empezar de cero. Porque valdrá mucho menos la pena dejar algo que te ha llevado 3 o 4 años aunque no te guste, que renunciar a todo ese trabajo.

Ir a una entrevista de trabajo y tener que explicar los huecos de tu currículum o por qué dejaste la carrera cuando solo te quedaba un curso no es lo más placentero del mundo. De eso también debes ser consciente.

Además, tener algo terminado te abre más puertas y demuestra responsabilidad y esfuerzo. Puedes intentar hacer un máster o pedir una beca para irte al extranjero. Es decir, no es lo mismo estar en primero de biología y darte cuenta de que eso jamás es ni será para ti y decidir hacer enfermería que estar cursando filología y en tercero quererlo dejar para meterte a ingeniería. Intenta ser coherente.

Es difícil convivir con algo que odias, así que trata de buscar una motivación. Un “a mí esto para qué me sirve, ¿a ver?”, “¿qué puedo hacer con esto?”, “¿hay posibilidad de con estos estudios buscar caminos que sí me interesan?”, “¿qué pierdo por intentar sacar las que me quedan?”.

Habla con el servicio de orientación de tu centro, con gente de otros cursos más avanzados. Quizá ellos te cuenten que también tuvieron sus dudas, pero que al final mereció la pena seguir. Y contacta con gente que esté haciendo aquello a lo que te quieras cambiar, para saber de verdad de qué va y no llevarte nuevas sorpresas. Es decir, no cometas dos veces el mismo error  Y respira, siempre respira. El mundo va a seguir girando.

Crédito de la Imagen:  Lee Materazzi