Dolor, Sangre Y Vómitos: La Experiencia Más Terrorífica De Tu Vida En McKamey Manor

Los amantes de la adrenalina, los adictos a las emociones extremas y los que dicen "a mí las pelis de miedo no me dan miedo" tienen una cita con la McKamey Manor. Esta mansión, situada en San Diego, California, ofrece a sus visitantes una experiencia única: un recorrido que puede ir de 2 a 4 horas (corto) o de 4 a 7 (largo) por la casa de terror más extrema del mundo.

¿Qué la hace tan especial? Para empezar, el precio: entrar es gratis. Aceptan donaciones en forma de comida de perro, para propósitos que más adelante explicaremos. Solo abre viernes y sábados y como mucho cada día se hacen tres tours, en los que participan una o dos personas. Solo con estos datos a mí ya me empezaría a dar mal rollo, ya dan para sospechar que muy bien no te lo vas a pasar.

La lista de espera supera las 24.000 personas, y eso que no aceptan a cualquiera. Tienes que ser mayor de 21 años y antes de empezar te realizan un chequeo médico para comprobar que tienes buenas funciones respiratorias y cardíacas. La prueba definitiva de que no va a ser divertido es el papel que te hacen firmar antes de entrar en el que, literalmente, aceptas poner tu vida en sus manos.

¿Esto qué quiere decir? Pues que una vez dentro careces de todo control; eres una marioneta en manos de los actores que prácticamente tienen carta blanca para hacer lo que quieran contigo. No importa que supliques que te dejen salir, porque no lo harán. Los únicos que pueden parar el recorrido son los especialistas médicos que lo controlan a través de monitores, y solo lo hacen si consideran que la salud física o mental del usuario está en peligro. Vamos, te sacan si te vas a desmayar, no puedes ni moverte o si lloras demasiado. Todavía nadie ha logrado completar todo el recorrido.

¿Qué se experimenta en la McKamey Manor? Ser el protagonista de tu propia película de terror. Es una de las pocas atracciones de este tipo en las que el contacto físico está permitido, por lo que literalmente te torturan -por esto muchas voces han pedido que la cierren-. Además, podrás recibir descargas eléctricas, verte encerrado en un ataúd con una actriz ensangrentada que no para de gritarte, compartir una pequeña jaula con serpientes y arañas, recibir escupitajos, bañarte en fluidos malolientes y sangre artificial o ser forzado a comer manjar de perros y otras cosas aún más asquerosas hasta potar. Y este es el momento en el que entiendes por qué no cobran la entrada.

Actualmente la atracción está parada. Hace un mes su dueño, Russ McKamey, colgó un vídeo en YouTube reconociendo que igual habían llevado la experiencia demasiado lejos -hombre, pues igual sí-, y que van a reestructurar los recorridos para que sean más divertidos. Aunque a estas alturas no sé si eso es bueno o malo, viendo el concepto de diversión que tienen...

Crédito de la imagen: theparks.it