¿Es peligroso para la salud comer tanto pescado contaminado de mercurio?

Considerado por la ONU como una de las diez sustancias químicas más peligrosas para la salud y para el medio ambiente, el mercurio es un metal pesado más presente en nuestra vida cotidiana de lo que imaginas: cosméticos, bombillas de bajo consumo, pilas, baterías, termómetros, material fotográfico, plaguicidas e incluso empastes dentales. Un riesgo sanitario que ha llevado al mundo a elaborar el Convenio de Minamata, que compromete a los países que lo firman a la prohibición de todos los productos y procesos que contienen este nocivo elemento antes de 2020, así como a un mayor control de los vertidos mercuriales al aire y al mar.

Porque la peor noticia para nosotros se esconde precisamente ahí, en mares y océanos. De hecho, explican desde el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF), algunos de los animales acuáticos que consumimos habitualmente biotransforman el mercurio inorgánico que vierten las industrias en compuestos supertóxicos para el ser humano como el metilmercurio. Es más, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente reveló en 2013 que gran parte de la exposición que sufrimos al mercurio se produce a través de la ingesta de pescado y marisco contaminado. Y la contaminación mercurial de mares y océanos no deja de aumentar.

Por esta razón son muchas las personas que han decidido cambiar de dieta y abandonar el consumo de peces con alto riesgo de contaminación mercurial, como el atún o el pez espada. Un ejemplo es el célebre coach estadounidense Anthony Robbins que confesó durante un programa de radio haber modificado su alimentación tras descubrir que tenía varias veces la cantidad de mercurio en sangre recomendada. La OMS lo dice bien claro: no se conocen niveles seguros de exposición a este tóxico. Lo que sí se conoce es que en exposiciones muy intensas o concentradas en el tiempo el mercurio se destapa como un veneno terrible para nuestra salud.

Las consecuencias del envenamiento por mercurio o mercurialismo dependen del estado en que se encuentre el mercurio: "Los compuestos inorgánicos suelen producir gastroenteritis corrosiva, estomatitis, inflamación de las encías, vómitos intensos, diarreas profusas, dolores abdominales e incluso insuficiencia renal. La intoxicación por compuestos orgánicos puede provocar, tras varios días sin síntomas, dificultad para caminar, hormigueos, irritabilidad psíquica, reducción de la agudeza visual y auditiva e incluso demencia. En los casos más graves evoluciona con confusión mental, coma y posible muerte",  cuentan desde el INTCF.

También depende, añaden, de la dosis de mercurio, de la vía de entrada al organismo (inhalación, ingesta, contacto dérmico...) y del propio individuo, ya que "la respuesta a la misma concentración de mercurio no es igual en todas las personas". En líneas generales, apuntilla el portavoz del INTCF, "la principal causa de la intoxicación aguda y crónica por mercurio, también conocido como hidrargirismo, es la inhalación accidental en entornos laborales". Así fue, trabajando en experimentos alquímicos, como se envenenó Isaac Newton, cuyo mercurialismo fue descubierto en 1979 mediante el análisis de su cabello tras extraer sus restos de la abadía de Westminster.

Sin embargo, y a pesar de la alarma social que ha despertado el mercurio durante los últimos años, el INTCF manda un mensaje de tranquilidad: tan solo algunos grupos de trabajadores en contacto con mercurio en alguna de sus formas —como aquellos dedicados a la minería del mercurio, la industria del refinado o la industria clorocáustica— se ven expuestos a intoxicaciones agudas, "siendo muy inusual el envenenamiento por mercurio en el resto de personas". Esta es la razón, afirman, de que "no sea necesario un control rutinario salvo en personas que presenten síntomas claramente compatibles con la intoxicación por mercurio".

Además, recuerdan desde el INTCF, la presencia elevada de este metal en fluidos corporales no conlleva necesariamente un cuadro de intoxicación por dicho metal. "El envenenamiento mercurial en la población general es muy poco frecuente salvo en casos de intoxicación colectiva puntual, como fueron las intoxicaciones de la Bahía de Minamata (Japón) en los años cincuenta, o las intoxicaciones de Irak y Pakistán en 1972, donde hubo miles de muertos y de afectados", cuentan desde este organismo, dependiente del Ministerio de Justicia.

No obstante, y a pesar de moderar el discurso alarmista que se ha propagado en los últimos tiempos en torno al mercurio, desde el INTCF también alertan sobre la peligrosidad que supone no revertir el proceso contaminante mercurial: "La creciente contaminación del aire y del agua con mercurio puede hacer que la población general se convierta en población potencialmente expuesta, al menos en las zonas urbanas más contaminadas". Esperemos, por tanto, que la entrada en vigor del Convenio de Minamata nos conduzca a una vida más libre de mercurio. Tu salud del mañana depende de ello.