La pastilla letal para que los ancianos de Holanda se suiciden es un bulo

Tal vez has leído estos días que Holanda está a punto de legalizar una pastilla letal con la que los mayores de 70 años podrán decidir el momento de su muerte si están "cansados de vivir". El mismo concepto de estar cansado de la vida es una idea que nos rompe la cabeza: ¿estamos ante la máxima naturalización de que la vida terrenal es finita, pero también puede leerse como una fría estrategia para quitarse de encima una población envejecida y enfrentada a la soledad indeseada? Pues ninguna de las dos. Es un bulo, un malentendido, un error...

La noticia ha circulado estos días y la verdad es que era tan sorprendente como creíble. Holanda ha demostrado ser un país maduro que mira a la muerte a la cara. La eutanasia allí es legal desde 2002 y para acceder a ella tienes que demostrar una enfermedad incurable a cualquier edad. Hace unos meses, el caso de una joven que había pedido morir por una depresión (había sufrido tres violaciones a los 11 años), dio la vuelta al mundo y también generó mucha confusión. En un primer momento, se informó de que Holanda había concedido la eutanasia a la chica, pero en realidad ella solo la había pedido y los médicos le negaron el derecho a morir porque consideraban que por muy cruel que haya sido la experiencia, la depresión sí es reversible.

Hoy nos encontramos ante otro caso de confusión relacionado con la eutanasia en Holanda. Lo que pasó es que el gobierno encargó una encuesta a 21.000 personas mayores de 55 años y les preguntó si estarían dispuestos a tomarse una pastilla letal si tuvieran algún motivo que les quitara las ganas de vivir. De ellos, 10.000 respondieron que sí. Imane Rachid, corresponsal de EFE en ese país, se ha encargado de matizar las noticias difundidos por otros medios para explicar realmente que la única noticia ha sido esta encuesta, en el marco de un debate nacional sobre la gente "cansada de vivir". De hecho, la misma coalición de gobierno está dividida sobre la aprobación de esta pastilla, así que nadie garantiza que la legalizarán ni cuándo.

No podemos negar que vamos a morir y cada vez es más habitual hablar y planear ese momento. El movimiento Death Positive, aunque todavía es minoritario, es una tendencia global de gente que cena con desconocidos para hablar de la muerte y al tenerlo todo más claro, vive más tranquila. Uno de sus postulados es, precisamente, decidir dónde y cuándo morir, poder planear con antelación este rito de paso tan importante para cualquier ser humano. Enfrentarnos a lo que nos da miedo y hablar de ello siempre es un avance, pero dejamos para más adelante la discusión sobre la pastilla de la muerte súbita.