4 razones por las que tu entrenador personal te puede estar timando

El youtuber Alan Thrall analiza por qué no te están ayudando y te están volviendo dependiente de sus servicios

Suelen ser físicamente atractivos, visten a la última en ropa deportiva y casi siempre van con una sonrisa en la boca. Son los entrenadores personales que ofrecen sus (nada baratos) servicios en gimnasios o a domicilio. Son esas personas capaces de sacudir tu pereza y exprimirte en cada entreno para que saques lo mejor de ti mismo/a. Por si eso fuera poco, programan tus entrenamientos, te enseñan a ejecutar los movimientos para prevenir lesiones y hacen que no puedas escaquearte de hacer tu tabla de ejercicios.

Sin embargo, para el exmarine, youtuber y estrella del fitness, Alan Thrall, la figura del entrenador personal es, en muchas ocasiones, una tomadura de pelo. En un vídeo que ha superado las 300.000 visualizaciones en Youtube, Thrall analiza los cuatro motivos por los que muchos de estos profesionales no están realmente ayudando a sus clientes sino exprimiendo su sudor y su dinero. En apenas nueve minutos el musculoso youtuber, quien también es personal trainer, desmonta a esa parte de sus colegas de profesión que están más centrados en facturar que en enseñarte a entrenar de manera eficiente, segura y autónoma. 

1. No te enseñan los ejercicios importantes

Uno de los primeros argumentos del americano es que los malos entrenadores personales jamás te enseñarían a entrenar un aspecto fundamental como la fuerza ya que los ejercicios básicos con barra y mucho peso son difíciles de explicar y entrañan un alto riesgo de lesión, además de resultar poco atractivos para los clientes. "Muchos simplemente te recomiendan realizar ejercicios de alto desgaste físico solo para hacer que sus clientes se cansen", señala Thrall quien advierte que sudar mucho y cansarse no es sinónimo de estar progresando: “solo te estás ejercitando, no entrenando”.

2. No te dicen cómo se deben programar los entrenamientos

En el segundo punto del vídeo Thrall explica que muchos entrenadores personales simplemente adecuan tus entrenamientos a sus horarios y conveniencia cuando debería ser justo al revés, tu progresión debería dictar los horarios y el tipo de ejercicios. Pero, en su opinión, lo peor es que jamás te enseñan cómo puedes programar tus entrenamientos para ser tú mismo/a quien diseñe tu rutina ideal y no les necesites en un futuro.

“Cuando pagas a alguien para ponerte a hacer lo que se le acaba de ocurrir cinco minutos antes del entrenamiento lo que estás haciendo es pagar a alguien para sacarte el dinero y gritarte consignas de motivación… te mantienen en la ignorancia para que tengas que seguir preguntándole todo”, denuncia Thrall que cree que la labor de un entrenador personal debería ser solamente temporal: “Debería enseñarte a entrenar como si tú fueras a sustituirle en el futuro”.

3. Siembran tu camino de falsas recompensas

"Los entrenadores que permiten a sus clientes dar el máximo de sus fuerzas, sin considerar los medios o su forma física actual, no son nada útiles”, apunta. Básicamente, en un entrenamiento orientado a construir fuerza no es necesario ponerla a prueba constantemente porque probablemente lo único que conseguirás es una lesión. “Una parte importante de nuestro trabajo es evitar que hagas cosas estúpidas”, asegura el entrenador.

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4. No te enseñan a calcular tu progresión

Uno de los asuntos más espinosos al levantar pesos es saber exactamente cuanto debes ir añadiendo para asegurar una correcta progresión y minimizar los riesgos de lesión. Según Thrall, si después de varias semanas o meses trabajando con tu personal trainer todavía no sabes cuánto peso colocar, lo mejor sería que “lo cambies, ya que no está haciendo lo correcto”. “Siempre deberías conocer tus máximos en cada ejercicio y a partir de ahí construir tu progresión”, sentencia el youtuber. 

“Si estás pagando una pasta por un entrenador personal será mejor que compruebes estas cuatro cosas”, concluye Thrall. Es importante señalar que el youtuber en ningún momento desaconseja que recurras a un personal trainer sino que avisa sobre las malas prácticas de algunos de sus colegas y urge a su audiencia a ser más exigentes con la persona que debería estar cuidando de su evolución física. Saber qué estamos haciendo y para qué necesitamos pagar a un profesional es tan importante como dejarse asesorar. Tu cuerpo y tu bolsillo te lo agradecerán.