Por Qué Tienes Que Dejar De Tratar Como Si Fuera Tu Pareja Al Primero Que Conoces

Aquellos que vieron la famosa sitcom Cómo conocí a vuestra madre (en serio, ¿todavía queda alguien que no?), seguramente se echarían las manos a la cabeza en el momento en el que su protagonista, Ted Mosby, le soltó -sin pestañear- un " creo que me estoy enamorandod e ti" a Robin Scherbatsky en la primera cita. Como eres una persona cuerda, tu reacción fue “¿PERO QUÉ COJONES HACES, TED?”. Porque una cosa es el amor a primera vista, creemos en los flechazos, pero otra cosa es que hayas ido a cenar con alguien y sepas que quieres pasar tu vida a su lado.

Pero si, por el contrario, te parece de lo más normal y hasta romántico que, después de un sencillo intercambio telefónico para concretar una primera cita, haya una muestra de sentimientos tan significativa, es que este artículo va sobre ti o gente como tú.

Vale, eres un intensito. Seguramente no podamos cambiarte a estas alturas (no está mal que lo des todo), pero sí vamos a darte una serie de consejos para que tu cita no salga pitando.

Relájate: Menos es más

Si una cita ha ido bien, no hay ninguna razón por la que no quieras escribirle o que te escriba al día siguiente (o ese mismo día, quién dijo miedo). Pero una cosa es la naturalidad y otra la exaltación. Si la otra persona te da los buenos días o las buenas noches, es bien. Si además te empieza a preguntar qué has desayunado, comido y/o cenado o incluso qué estás haciendo en ese momento, cuando ni siquiera os sabéis el segundo apellido del otro, puede ser el inicio de un intercambio de información desmedido. No hay ninguna necesidad de interrogar al otro para que sepa que quieres saberlo todo sobre él, ni querer darle toda la información de tu día en streaming, cuando ni siquiera os conocéis bien. Tómate tu tiempo para conoceros, ir cuesta abajo y sin frenos podría costarte una buena leche.

Si tú me dices "ven"... no lo dejo todo

Está muy bien que esa persona te haya gustado tanto, que quieras volverla a ver lo antes posible. Pero es mejor tener en cuenta que, casi al 100%, tenía una vida antes de conocerte y que, seguramente, tenga planes a lo largo de la semana que no giran en torno a ti. Si los dos canceláis la agenda y paralizáis el mundo por veros todo lo posible, genial (aunque tampoco debe ser muy sano). Pero consulta antes de hacer planes u ocupar la agenda del otro como si fuera a decir que sí a todo. Vas a asustarle (de esto sí estamos seguros). Y sobre todo, no pretendas organizar algo a dos meses vista cuando seguramente esa persona no sepa ni que va a hacer ese fin de semana. 

El momento charla

Si ni siquiera hay un "lo vuestro" no te empeñes en definir qué sois con la otra persona. Así que ten por seguro que va a salir huyendo en cuanto le digas que quieres tener una conversación seria. Está bien que dejes claras tus intenciones, pero no exijas exclusividad ni compromiso a alguien que la semana pasada no sabías que existía. Si no te manda mensajes a todas horas, si no quiere saber cómo está tu madre o qué tal te ha ido el día hora a hora, no te enfades ni le pidas explicaciones. Relájate, sorpresa, NO sois pareja.

No quiere conocer a tu madre

Es muy bonito el interés que tienen algunas personas en introducirte en su mundo. Pero presentarle tan pronto a todos tus amigos y hacer que se tome algo con tu madre en el comedor mientras terminas de arreglarte es ponerle en un compromiso. Suficiente tiene, de momento, con conocerte a ti y, después de semejante encerrona, no te aseguramos que eso termine sucediendo. 

Intensidad en oferta

Está muy bien que te encariñes fácilmente, que seas enamoradizo, pero no cometas el error de creer que todo el mundo es como tú y que necesitan oírlo. Si te empeñas en repetir una y otra vez expresiones como "me encantas" o " joder, cómo me gustas" desde el minuto uno te estás arriesgando. Algunas veces -la experiencia no falla- se usa como técnica para encandilar (en serio, si es por eso, déjalo), pero si lo dices desde la más profunda sinceridad puede que crea que le estás vacilando. En cualquier caso, ¿cómo no va a salir corriendo si apenas te ha dado tiempo a que te encante?

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Ojo, no te estamos diciendo que tengas que reprimirte si te gusta alguien ni que te hagas el indiferente. Ya sabes que hacerte la difícil tampoco te llevará a ningún lado. Pero no te pases de la raya; aprende a dosificar tu entusiasmo si no quieres que el otro - repito: que no te conoce de nada- huya y te bloquee de toda red social pensando que eres un acosador en potencia. Pero cuando te hayas dejado conocer y asegurado que tu cita te sigue "encantando" a partir de la quinta vez que os veis, oye, si te gusta, díselo.