Los secretos del paladar que utilicé para reconquistar a mi pareja

Me negué a que la rutina acabara con lo nuestro y sorprendí a mi novio a través del paladar para recuperar la chispa con Coca-Cola Signature Mixers.

Después de cinco años de relación las cosas se fueron enfriando entre nosotros. Nos queríamos, por supuesto, pero la rutina y el paso del tiempo había ido erosionando la ilusión y las ganas y, como autómatas, nos fuimos sumergiendo en una relación anodina en la que ya no había magia. Tantas horas del día ocupadas en el trabajo y en el descanso no nos permitían compartir tiempo libre. Así empezaron las discusiones, ese tipo de peleas por temas que se olvidan a los dos minutos. Parábamos cuando nos dábamos cuenta de que, en el fondo, discutíamos por tonterías. Entonces llegaron mis vacaciones —sí, las mías, aquel verano tampoco logramos coincidir— y, como no quería que la relación siguiera mal, me puse manos a la obra y encontré una manera de reencender la llama de nuestro amor: los mixers. Los haría especiales, como una experta. Utilizando una gama exclusiva de Coca-Cola, Coca-Cola Signature Mixers. 

Volver a los orígenes

Se me ocurrió esa idea por la noche en la que nos conocimos. Era verano, de esas clásicas noches en que la temperatura acompaña el tono dorado de la piel y un olor a crema solar de coco o de albaricoque. Estaba en una terraza con mis amigas y escuchamos cómo un grupo de chicos entraba haciendo el típico estruendo. Recuerdo que, pasados unos minutos, me levanté para ir al baño y me detuve cerca de las puertas porque había cola. Desde ahí veía la barra, donde él se había quedado apoyado esperando, supuse, por las bebidas. Me quedé mirándole el pelo, me llamó la atención porque estaba despeinado pero le quedaba sumamente atractivo. Cuando me di cuenta me estaba mirando. Se tocó el pelo e hizo un gesto como preguntándome '¿tengo algo?', yo negué rápidamente y supe que me había pillado in fraganti.

Cuando salí del baño pasé por la barra a pedir otra copa con Coca-Cola y volví a la mesa con mis amigas. Ellas me miraban y se reían. Me dijeron que uno de los chicos de aquel grupo me había dejado algo escrito en una servilleta. Se podía leer: "Si quieres, a la próxima copa te invito yo". Cuando terminé, con toda mi cara, me acerqué a su mesa y, bajo la mirada de todos sus amigos que me observaban en silencio, le dije: "Vale, ¿vamos?". Y nos fuimos juntos a la barra.

Estaba sentada en el sofá de casa mientras recordaba aquel momento. Me acordaba perfectamente de que nos habíamos sentado en los taburetes de la barra y que nos habíamos pedido dos copas con Coca-Cola. Me acordaba de que habíamos empezado a hablar de lo típico: ¿de dónde eres?, ¿qué estudias?....Y también de que, cuando me fui, me dijo: "Espero que no sean las únicas copas que compartamos”. Y no lo fueron. El recuerdo me había devuelto parte de la ilusión así que decidí buscar las recetas recomendadas y, de alguna manera, recrear la noche en la que nos conocimos. Los matices especiales de esta gama nos devolverían la chispa.

La progresión de la chispa

"Llena el vaso con un mínimo de tres hielos grandes. Vierte 50 ml. de ron en el vaso. Utiliza un medidor para conseguir la cantidad exacta. Añade 125 ml. de Coca-Cola Signature Mixers Woody Notes. Corta una manzana verde en rodajas entre 3 y 6 mm de grosor. La forma deseada debe ser entre una rodaja y una cuña. Colócalo de manera diagonal en el vaso de tal forma que la parte superior quede hacia arriba y la parte trasera descanse sobre la bebida". Y voilà! Esa era una de las recetas de las novedosas Coca-Cola: el mismo sabor de la bebida original con matices aromáticos para combinar con ron, whisky, tequila reposado o bourbon. Para la noche especial empezaría con las dos variedades pensadas para el ron y, luego, un recorrido por el resto de combinados para dedicarnos un instante de pausa y saborear, juntos, los cócteles Premium. Nos lo merecíamos y el ambiente mágico de calma haría el resto.

Decoré la barra como si se tratara de un pub con luces de colores y botellas. Había dejado sobre la mesa una servilleta doblada para que la viera al entrar. En ella escribí el mismo mensaje que él me había puesto la noche en que nos conocimos. Cuando entró y la leyó, lo vi sonreír. Me miró y me acerqué a darle un beso. No dije nada, simplemente empecé a preparar los cócteles. La primera copa sería ron con Coca-Cola Signature Mixers Woody Notes, como su nombre indica, esta bebida acentúa el sabor a madera de roble característica de los alcoholes añejos. Me dijo que le recordaba a la casa del campo a la que nos íbamos cada invierno. Un viaje que llevábamos mucho tiempo sin hacer. Fue tierno recordarlo, nos entraron ganas de repetirlo.

Probamos, después, la combinación entre el ron y la Coca-Cola Signature Mixers Smoky Notes, cóctel que se adorna con cáscara de naranja. En este caso la Coca-Cola hace, junto al ron añejo, un tándem maduro y refinado, que proporciona una mezcla rica y compleja. Le dije que me sentía como una dama en un pub secreto de París. Nos reímos y empezamos a imaginar, con humor, como hubiera sido mi vida en ese contexto. Algo que, siempre, nos divertía mucho hacer. Pudimos seguir viajando en ese recreo mientras probábamos el mismo mix de Coca-Cola pero en este caso mezclado con bourbon y cáscara de naranja. Cada bebida nos provocaba algo distinto.

Después pasamos al whisky que se combina con la Coca-Cola Signature Mixers Spicy Notes y se adorna con jengibre fresco, una copa con especias y luminosidad. El brillo de luz, para nosotros, fue interno. Un escalofrío me recorrió el cuerpo y vi cómo me observaba con su mirada pícara. Hacía tanto tiempo que no la veía que me sorprendió. Estábamos en un plano único, como dentro de una burbuja que era, por fin, solo para él y para mí. Con la complicidad reconectada pasamos al coñac. Este alcohol se combina con la Coca-Cola Signature Mixers Herbal Notes y se adorna con albahaca, un cóctel refrescante y natural. A pesar de que la noche que nos conocimos bebimos ron, esta combinación nos trasladó a aquel instante. Fue entonces cuando se atrevió a decirme algunos secretos de esa noche como que se había apoyado en la barra para ver si me fijaba en él, que no estaba haciendo nada ahí. No podía parar de reírme.

Para terminar y brindar, probamos la otra variedad que se puede hacer con la Coca-Cola Spicy Notes: su combinación con tequila, una mezcla emocionante que acentúa los sabores de este alcohol y que se adorna con jengibre fresco. Fue una fusión ideal para acabar porque nos contagió de su emoción y su alegría. Después de mucho tiempo sin compartir emociones habíamos conseguido, gracias a estos cócteles, reforzar nuestro vínculo y recordar los motivos por los que nos enamoramos.