Cómo hacer una peli porno casera con tu pareja digna de Pornhub Premium

Se trata de una práctica que requiere respeto y confianza y que podría hacer que la pasión se mantenga viva en la relación

 

 

Llegas a casa y allí está tu pareja esperándote. Vais a cenar lo que sobró de la noche anterior. Os contáis qué tal el día y poco más. Cuando vais a la cama, un polvo rápido os encamina directamente a quedaros dormidos. Lleváis así algunos meses. Como sin más. Aunque parezca que no, puede que toda esta falta de chispa e interés tenga su origen en la cama. Es necesario, a veces, darle a la vida sexual esas dosis extra de interés y pasión para que el contacto íntimo de cada día tenga un poco más de entusiasmo. Hay que ir buscando alternativas porque, a veces, la rutina puede jugar malas pasadas y hacer que ambos penséis que la relación ya no es lo que era. Entre todas las opciones que hay para experimentar en la sexualidad con tu pareja, la de montaros vuestra propia peli porno es una de las más creativas.

En mente previamente

En las películas se juega a ser otra persona. Los actores y las actrices dan vida a diferentes personajes, así que este puede ser uno de los consejos a antes de empezar la película: pensad qué queréis ser. Las fantasías sexuales dan pie a la creatividad y permiten que los límites vayan desapareciendo poco a poco. Aún así, como es obvio, la comunicación, la confianza y el consentimiento de ambos son los pilares de este tipo de ideas. Si dentro de una conversación normal aparece el tema de hacer realidad ciertas fantasías, seguramente sea posible que tengáis un nivel de confianza fuerte y grande, así que ya está claro que vuestra relación es sólida y estáis dispuestos a emprender este camino juntos. Hacer una peli porno casera puede ser emocionante. De hecho, a veces, la magia puede estar en el proceso antes que en el resultado.

Héctor Galván Flores, Director Clínico del centro, Psicólogo clínico y Sexólogo del Instituto Madrid de Sexología, explica que “existen muchas ventajas que podemos experimentar cuando realizamos este tipo de actividades sexuales” y puntualiza: “De hecho, algo primordial y necesario para las parejas es que nos hace salir de nuestra rutina sexual. Asimismo, el hecho de vernos en video nos puede ayudar a darnos cuenta en qué aspectos podemos mejorar. También podemos observar qué momentos o qué cosas y posturas son las que hacen que estemos más excitados. Si todo ello es, además, compartido con nuestra pareja, no solo puede ser una experiencia divertida, erótica y excitante si no que también podrá afianzar la confianza, la complicidad y la intimidad en la relación”. Conocernos a nosotros mismos y a nuestra pareja hará que la relación se haga más fuerte. Esta experiencia le otorga una importancia mayor a nuestra intimidad y privacidad, la cual debe respetarse por encima de cualquier ruptura o desacuerdo.

Bases para la práctica sobre la teoría

A la hora de ponerse manos a la obra hay algunos tips que pueden servir. Para una primera vez lo mejor es hacerlo de la forma más sencilla posible, sin muchas complicaciones. En este aspecto no está de más si quieren utilizar algunas prendas sugerentes que inviten a encender la chispa de la fantasía. Una buena idea es utilizar una cámara de vídeo o una cámara de fotos que tenga una opción para grabar. El uso de móviles podría, en primer lugar, hacer que se corte la grabación por alguna llamada o mensaje o, peor aún, que nuestro gran amigo Google decida espiarnos justo en este instante tan personal. Para alejar todos los riesgos posibles mejor no usar nuestros smartphones. Para acompañar el momento las velas y la música son buenos complementos pero la poca luz no les dejará visionar bien la grabación más tarde y la música quizás haga que se pierdan los gemidos, los suspiros de placer u otros detalles de conversación que puedan darse en este contexto. Utilizar estos complementos o no es decisión de cada pareja.

Como explica el experto, la posibilidad de hacer realidad esta fantasía tiene que ver  “con lo incorporadas que están las tecnologías en nuestras vidas: todos tenemos acceso a una cámara en todo momento y  está claro que sirven para algo más que hacer fotos”. “Es altamente probable”, continua el sexólogo, “que, cuando se trata de nuestra intimidad, el hecho de saber que estamos siendo filmados manteniendo relaciones sexuales nos provoque cierto morbo. Es entonces cuando esta situación se convierte en una experiencia muy excitante y erótica para muchos. Como se sabe, el morbo es producto de lo atractivo que puede resultar algo cuando se sale de lo convencional o cuando está prohibido, es cruel o desagradable. Es importante no olvidar que el morbo es una tendencia que todos los seres humanos poseemos, unos en mayor medida que otros”.

Hay algo que no se puede olvidar dentro de esta fantasía sexual en concreto y es que puede ocurrir que, como explicábamos antes, el proceso sea más excitante que el resultado. Para muchas personas el hecho de verse en vídeo no es una experiencia del todo agradable: “Verse grabados, y más aún, manteniendo relaciones sexuales, puede resultar algo negativo. Suele aparecer el sentimiento de vergüenza, el pudor o una sensación de ridiculez al verse en directo durante el acto sexual. Asimismo, pueden sentirse acomplejados e incluso no llegar a reconocerse. Por consiguiente, puede que incluso afecte a sus posteriores relaciones sexuales, por recordarse en esas imágenes y no concentrarse en el acto sexual, sintiéndose muy incómodos”, explica Héctor Galván.

Luces, cámara, ¡acción!

Debemos saber que podemos disfrutar del sexo de infinitas maneras con distintas actividades o posturas. Por consiguiente, y para no entrar en la monotonía, es aconsejable estar abiertos a probar cosas nuevas. Esa predisposición ayudará a la pareja a desinhibirse y a conocerse mejor entre ambos y cada uno a sí mismo. Para llevar a cabo estos juegos y hacer realidad diferentes fantasías sexuales hay que perder el miedo a ser juzgadxs por nuestra pareja, no tener vergüenza y aprender a aceptar nuestros cuerpos para disfrutar más con y de ellos. Para generar estos espacios de comprensión e intimidad la pareja —o todas las personas envueltas en la acción— deben estar conformes todo el tiempo.

Aún así, incluso estando de acuerdo en un principio, alguno de vosotros puede cambiar de opinión respecto a las expectativas que le provocaba esa experiencia mientras se mantenía en el plano de la fantasía pero que en la realidad, no le parece necesariamente tan excitante. Por consiguiente, es crucial mantener una buena comunicación y ser sinceros en todo momento. Y si estamos convencidos de lanzarnos a experimentar con algo nuevo, lo principal es informarse, hablar de ello con la pareja y conocer qué es lo que más nos gustaría a ambos hacer realidad. Abriendo nuestra mente y disfrutando plenamente de nuestra sexualidad.