El pedo vaginal, ese temeroso enemigo del que no sabes cómo reponerte

Parecía más que superado pero este instante en el que el aire sale por tus genitales sigue generando momentos incómodos que en lugar de ser así, deberían celebrarse

El pedo vaginal no tiene absolutamente nada que ver con un pedo de los de toda la vida. Lo único que pueden tener en común es el sonido y a veces incluso ni eso. Se trata de ese sonido que sale tu vagina cuando el aire se escapa. Concretamente, es una bolsa de aire atrapada dentro y que no tiene ninguna relación con lo que comas y, por tanto, no huele a nada. En ciertos movimientos o posturas (sobre todo a través de la penetración con otra persona o con juguetes sexuales) entra aire en la vagina y sale pues, cuando puede. Casi siempre de forma inesperada y generando un momento incómodo.

Una de las posturas en las que esto ocurre con más frecuencia es en la conocida como ‘el perrito’. El cuerpo está completamente abierto y con una posición en la que el aire entra de forma plena. Es muy necesario saber que esto le ocurre a todos los cuerpos del planeta. Si nunca te ha pasado es solo cuestión del azar, podría pasarte o no y no hay ningún problema en ello. Cuando ocurre por primera vez es cuando más rara se vuelve la situación porque tiendes a pensar que la otra persona creerá que te has tirado un pedo de los de toda la vida. Lo cual, por cierto, tampoco es un problema. De hecho, a veces por la concentración o la energía que conllevan las relaciones sexuales puede suceder. 

Lo único en lo que puede ser un problema el pedo vaginal es que te lleve a la desconcentración y no puedas alcanzar el orgasmo o la vergüenza te haga dejar de estar tranquila y a gusto para poder disfrutar del placer. Realmente no existe una forma de controlar y de evitar que esto ocurra y por supuesto no hay que pedir disculpas si sucede. Hay que pensar en el sexo como en lo que es, es un momento de intimidad natural, salvaje, por lo tanto, es muy importante recordar que hay olores, hay fluidos, hay sonidos, hay gestos inesperados, reacciones descontroladas. Es completamente normal que cualquiera de estas respuestas corporales sucedan. A veces, lo ideal es repetirse esto hasta el cansancio para poder interiorizarlo.

Cierto es que el sonido no es de lo más atractivo a la hora de tener una relación. Muchas mujeres saben cuándo va a suceder la escapada de un pedo vaginal. A veces puedes decirlo, la comunicación natural es el mejor acompañante para este tipo de situaciones. Otra de las cosas que puedes hacer es reírte o simplemente ignorar que ha sucedido. Quien te acompañe en la cama está también siendo vulnerable y puede comprender, con total seguridad, que el cuerpo es una caja de sorpresas y que lo que ocurra será motivo de celebración siempre y cuando no sea algo negativo que tenga relación con hacerse daño. Y una cosa: si no puede comprenderlo o reacciona con rechazo ante tu natural pedo vaginal, lo mejor será que no vuelvas a darle el lujo de compartir cama contigo.

CN