La mentira que se esconde detrás del: 'Nunca querré a nadie tanto como a ti'

Enamorados empedernidos que leáis esto: sacaos el algodón de azúcar de los ojos, que toca ponernos colirio. Vamos a hablar del daño que pueden hacer mentiras (inconscientes) como ‘nunca querré a nadie tanto como a ti’ o ‘no hay nadie como tú’. Mola mucho el romanticismo en su vertiente hedonista, cuando le aporta valor a un momento tierno o nos invita a ponernos artísticos, pero me toca la moral como modo de vida. Me molesta cuando se convierte en una distorsión de la experiencia humana y nos hace súbditos de las emociones, dinamitando el autoestima de gente a la que quiero.

A veces no vemos nuestra vida más allá de una persona, y nos duele imaginar que él o ella pueda hacerlo. Usamos sin pudor los conceptos de ‘para siempre’ y el ‘sin ti no puedo’ porque nos da la sensación de que así reforzamos nuestra relación, pero lo que hacemos es darle hostias a nuestra individualidad y debilitar nuestra capacidad de producirnos felicidad a nosotros mismos (y a los demás). Así es normal que nos frustremos cuando el ‘para siempre’ es un ‘hasta nunqui’ o cuando nos damos cuenta de que la otra persona sí puede vivir perfectamente sin nosotros. Pero hay otras formas menos dependientes de ver el amor.

‘No hay nadie como tú’ = Nadie que esté en mi zona geográfica y disponga de medios para llevar a cabo las mismas actividades que yo o con quien haya coincidido en el espacio tiempo. No hay nadie como tú a quien, además, en mi limitada experiencia en este planeta, haya conocido, me haya gustado, me haya hecho caso y dé la casualidad de que ambos estemos en un momento vital en el que nos parece bien darnos cariño mutuo y embarcarnos un tándem sexo-afectivo llamado relación. Pero, ¿significa eso que no pueda haber ‘nadie más’ en toda la población mundial?

Las posibilidades son infinitas. Hay muchísimas otras personas de las que podremos enamorarnos ahora y en el futuro, y están ahí fuera. Aunque nunca hagamos nada al respecto, aunque nos guste una sola y con esa tengamos suficiente, ser consciente de esto puede ser una fuente de felicidad. La cuestión no es si se te volverá a cruzar alguien en las circunstancias y el momento adecuados. La cuestión es que es posible, e incluso probable, y por lo tanto nada es absoluto.

Entonces podemos estar de acuerdo en que ‘Nunca querré a nadie tanto como a ti’ = hasta que nuestra experiencia compartida alcance un punto de inflexión (¡si es que ocurre!) y hayamos explotado nuestra capacidad para darnos placer, amistad, amor, soporte o diversión, y sea el momento de desvincularnos para dar paso a otras experiencias y personas que nos llenen tanto o más, porque cada una de ellas es única y no las puedo jerarquizar de antemano. Y no, no por aceptar esta posibilidad te quiero menos ni peor.

Pero todo este rollazo racionalista no es una patada al amor, que hay que disfrutar mientras se vive, sino a la dependencia emocional y al desamor prolongado. Incluso para aprovechar una relación es muy útil no olvidar nunca que de amor no se muere. Que el fin solo es un nuevo comienzo y que tenemos la capacidad de reinventarnos y reconstruir el tejido de nuestros sentimientos, a base de paciencia, de sonrisas untadas con besos, y de vida.

¿Para qué te sirve el miedo de perder a alguien? Puede que seas tú quien mañana sienta algo distinto. Es curioso lo poco que nos tomamos a nosotros mismos como objeto de estudio: ¿qué te hizo a ti dejar de querer a tu ex?, ¿fue culpa de alguien?, ¿cómo conseguiste superar a esa persona que te obsesionaba?, ¿fue una fuerza superior, o es que la vida va amoldando poco a poco tus recuerdos, allanando el camino para que puedas continuar? En tu trayecto siempre momentos amargos en forma de bache, y heridas en forma de hueco que te harán desconfiar. Pero por suerte, si tienes ganas, siempre conseguirás volver a andar.

Queremos ‘estar’, nos seducen las certezas, pero en realidad estas mismas son como mariposas que la palman a diario, ya sea en nuestra cabeza o en la realidad. En el manojo de posibilidades entrelazadas que es nuestro futuro emocional, no hay ingeniería que valga. A duras penas controlamos el presente, que ya está saliendo por la puerta. Pero, precisamente por eso, es una suerte que frases como ‘nunca querré a nadie tanto como a ti’ sean mentira. Porque significa que sienta lo que sienta la otra persona mañana, tú también tienes la maravillosa capacidad de volver a enamorarte.