Investigué sobre la piedra de alumbre para saber si de verdad te devuelve tu virginidad

La primera vez que oí hablar de la piedra de alumbre fue hace unos meses y quedé fascinada (y más tarde horrorizada) por sus efectos. Hasta entonces solo sabía que se usaba como sustituto del desodorante en las axilas. Pero más allá de esto, existen numerosas webs que aseguran que aplicar este producto en tu zona íntima estrecha la vagina y con ello, aumentar el placer en las relaciones sexuales. Algunas voces hasta sugerían que su efecto era similar a “volver a ser virgen”. “¿En serio puede existir algo así?” “¿Funciona?” “¿Se lo podré regalar por Navidad a mis amigas?”, me preguntaba. Había mucha curiosidad en mi cabeza, incluso barajaba la posibilidad de probarla aun considerando que yo me declaro plenamente feliz con el tamaño, elasticidad, estética y flujo de mi vagina… Pero, joder, ¿a quién no le gusta probar algo diferente en alguna sesión de sexo de vez en cuando?

Antes de comprometer la integridad de mi vagina a lo loco, me pongo en contacto con Fuensanta Gual, médica de familia con experiencia en cooperación internacional en 10 países y experta en salud sexual y reproductiva en mujeres que trabajan en prostitución. Quiero conocer de primera mano las propiedades de la piedra de alumbre. Lo primero que me cuenta es que su principal componente es el aluminio (sí, como los motores de tu coche) y que no debería estar en tu cuerpo (si tenías pensado probarlo): “No está claro si el uso vaginal implica absorción ni cuáles pueden ser los efectos nocivos del aluminio en el ser humano (por ejemplo, se ha relacionado con la aparición de la enfermedad de Alzheimer y con alteraciones del desarrollo en la infancia)”.

Tras esta información, rebajo mi entusiasmo inicial. Innovar mola, pero es fundamental que antes de introducir cualquier tipo de novedad en la cama y, más concretamente, en las vaginas (propias o ajenas) valoremos sus contra-indicaciones. Entre los principales riesgos de la piedra de alumbre encontramos, además de la ya mencionada potencial absorción del aluminio a través de la vagina, la alteración del equilibrio de la flora vaginal. Las características de alumbre y su efecto de deshidratación pueden provocar la proliferación de microorganismos nocivos (desde la cándida al propio VIH) y la aparición de irritaciones y heridas durante el coito.

Hay varios blogs y webs que hablan sobre los beneficios y cualidades este "invento" con una fórmula mágica que promete devolver la virginidad e, incluso, algunas chicas aseguran en foros haberlo probado y que sus parejas creyeron que sí eran vírgenes (¿en qué cerebro retorcido - o contexto represivo- una necesita fingir su virginidad?). Quizá yo soy muy prudente o la gente está muy loca (o ambas): ¿es para tanto o están exagerando? Nuestra doctora comenta: “La estrechez vaginal producida por el alumbre es relativa; en realidad es un efecto “astringente” (secante) temporal, una sensación de mayor estrechez, pero no es que realmente estreche o reafirme la pared vaginal para siempre”.

A esto hay que añadir que el funcionamiento del cuerpo de las mujeres ya pone en duda las maravillas que anuncia la piedra de alumbre: La vagina apenas posee terminaciones nerviosas sensitivas. Para proporcionar placer sexual a las mujeres (y poder experimentar el orgasmo), es necesaria la  estimulación (directa o indirecta) del clítoris. Así que secarla o reducirla no tendría por qué producir placer, sino todo lo contrario, tanto para la mujer como par el hombre.

piedra de alumbre 3

Si lo que quieres es que ambos tengáis unos orgasmos más intensos (¿de verdad quieres volver a ser virgen?), entrena y refuerza tu suelo pélvico con los ejercicios de Kegel o con unas bolas chinas. “No solo evidencian una mejora real sino también permanente. Esto no sólo es válido para mujeres que han tenido embarazos, cirugía transvaginal o cambios de peso importantes, sino para cualquiera que quiera mejorar su tono vaginal y su sexualidad”, concluye la doctora Fuensanta Gual.

Así que, personalmente, a mi veto de no dejar entrar en mi vagina los genitales de gente tóxica, me reservo también el derecho de admisión para la piedra de alumbre.