Herramientas de una sexóloga para cuando lo vuestro en la cama no funciona

Es tu pareja ideal. Lo tiene todo: inteligencia, belleza, bondad, humor. Os entendéis, os queréis. Todo parece perfecto. Pero llega la hora de irse a la cama, de rozarse y disfrutarse... y algo falla. No funciona. Y, al final, claro, las ganas se os van apagando. Pero no te preocupes: no tiene por qué estar todo perdido. Según Elena Crespi, psicóloga, sexóloga y terapeuta de pareja, pueden existir varios motivos por los que vuestros encuentros no funcionan y, dependiendo de qué origine el problema, la solución será distinta.

En primer lugar, puede que el impedimento sea temporal y se deba a las circunstancias. La depresión o el estrés, por ejemplo, pueden hacer que la libido baje o desaparezca. Si tú o tu pareja estáis pasando una mala etapa, es normal que eso afecte a vuestra vida de cama. La manera de superar este bache es atacar a la enfermedad para curar el síntoma: si conseguís solucionar eso que os está afectando, vuestra vida sexual reflotará.

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Otra posibilidad es que haya una traba a nivel de pareja. Que lo que hacéis no consiga excitaros. Puede que tu pareja haga o deje de hacer cosas que no te convencen a nivel pasional o viceversa. En ese caso, se puede intentar alimentar la pasión trabajando el uno con el otro, averiguando qué no os convence y qué os gusta, e intentar así mejorar vuestros encuentros y vuestro deseo.

Sin embargo, puede que el problema no sea que la pareja no se entiende, sino que uno de los dos tenga dificultades con su deseo. Vamos, que estuviera con quien estuviera, no iría bien la cosa. En ese caso, habría que realizar una erotización y buscar aquellas cosas que ayuden a esa persona a conectar mejor con su deseo y con su placer. Es posible que tu pareja o tú tengáis fetiches ocultos que no os atrevéis a confesar o que ni siquiera habéis identificado. Hablar abiertamente sobre cualquier situación que os excita ayudará a que os sintáis cómodos.

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La opción de la erotización, señala Elena, es compatible con la primera: "si uno de los miembros de la pareja mejora su forma de seducción mientras el otro aprende a redirigir su deseo, es mucho más fácil solucionar el problema". Lo ideal es que os informéis, busquéis y probéis. Y, si no sois capaces de solucionar vuestras diferencias por vuestra cuenta, pidáis ayuda antes de que la frustración os haga mella.

Sin embargo, como la atracción tiene un componente químico (aunque se puede alimentar mejorando la técnica y cómo se realiza el acercamiento sexual), cuando realmente no existe esa pasión es muy difícil forzarla. A veces, la única solución posible consiste en aceptar que, en vuestra relación, la parte pasional es la que no está en equilibrio: no hay relación perfecta y, si todo lo demás funciona y el problema es que no hay química, tendréis que plantearos si os compensa o no seguir adelante y hasta qué punto el sexo es fundamental en lo vuestro. Eso, ya, depende de vosotros.