Cómo saber si estás enamoradx o solamente te estás conformando con tu pareja

A veces caemos en el "te quiero, eres perfecto, ya te cambiaré", pero conformarse con una relación mediocre es una bomba de relojería 

Hay una obra de teatro titulada "te quiero, eres perfecto, ya te cambiaré" que refleja cómo al principio de una relación, como estamos ensimismados, pasamos por alto detalles que nos amargan. Con el tiempo, cuenta la comedia, nos vamos volviendo más rígidos y ya con la costumbre: a) nos volvemos controladores e intentamos hacer que nuestra pareja cambie o b) nos conformamos y aprendemos a convivir con nuestras manías. Quien haya tenido pareja sabrá que convivir es un equilibrio muy delicado entre la tolerancia y las expectativas. 

"Me casé con un hombre que no era ni el más romántico ni el más atlético de mis amores de juventud, pero fue el amor de mi vida", dice una viuda citada por Psychology Today en un artículo que habla sobre este tema. Es evidente que las mujeres ya no aceptan a cualquiera solo por ser "un buen hombre", como estaban obligadas a hacer muchas de nuestras abuelas en el pasado. Ahora, cualquier relación, hetero o homosexual, está llena de exigencias: siempre queremos lo mejor de lo mejor. Alguien que nos escuche, nos abrace, nos sorprenda, nos ponga, nos dé seguridad pero también ese toque de improvisación que necesitamos en el día a día.

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Por eso, a veces, conscientes de que no se puede tener todo, empezamos una relación con un sentimiento tibio. Ahí es donde debemos saber diferenciar si la relación se encamina hacia la mediocridad o si realmente vamos a ser una pareja excepcional, siempre respetando que nadie es perfecto. En el artículo de Psychology Today hablan de la palabra "suficiente" como un término que deberíamos pararnos a analizar. Porque siempre podemos sentir que nuestra pareja podría darnos más, pero ahí está el problema: hasta cuándo vamos a exigir.

El artículo en este punto se vuelve un poco filosófico, pero para simplificar, viene a decir que no hay un baremo universal sobre cuándo pasas de conformarte a exigir demasiado. Para eso, más bien, tienes que conocerte a ti mismx. Lo compara con la comida: a veces, te comes un tupper y te quedas bien, pero no te entusiasma, a veces te vas a comer una paella pero tardas siete horas en bajarla. El punto de saciedad en las relaciones es precisamente el que te permite continuar durante mucho tiempo sin atragantarte, dándote festines de vez en cuando, claro, pero manteniendo una dieta sana y variada que te dé energía. Algo de lo que huimos todos, claro, es mantenernos vivos a base de menús de hospital.

Y ahí aparece también el otro lado: ¿cómo somos nosotros para nuestra pareja? ¿Estamos atragantándola o matándola de hambre? ¿Podemos condimentar un poco el pollo para que pase con un poco más de sabor? Pues lo dicho: no hay un termómetro para medir relaciones, pero guardar en mente la idea del menú es una buena forma para saber si estáis teniendo una relación para matar el tiempo o si realmente os esforzáis para que lo vuestro sea memorable.