Y la edad a la que las mujeres tienen mejores orgasmos es...

Cada etapa tiene sus ventajas. La juventud trae el ímpetu, el ánimo por descubrir y experimentar. La madurez es sinónimo de experiencia, de templanza. De saber qué se quiere, cómo y cuándo. Y todos estos factores tienen un reflejo inequívoco en el sexo. Los veinte son, aparentemente, la época de la aventura, el momento en el que los encuentros son más salvajes y locos. Luego llegará la calma, el sosiego, el sexo tranquilo pero seguro, experimentado, en el que cada uno conoce ya sus preferencias y las busca sin ambages ni vergüenza. Entonces, bien puede parecer que los orgasmos más intensos, más explosivos, se tienen en esos primeros momentos, cuando la excitación y el morbo por lo desconocido alcanzan sus cotas más elevadas. ¿Seguro? Un nuevo estudio afirma que no, al menos en el caso de las mujeres.

Entonces, ¿cuándo llegan los clímax más profundos, cuándo se ponen más en blanco los ojos, cuándo ese escalofrío orgásmico es más intenso? Ni a los 20, ni a los 25. Ni siquiera a los 30. La edad clave es la de los 36 años. La aplicación Natural Cycles ha encuestado a 2.600 de sus usuarias analizando sus opiniones sobre su autoestima, su satisfacción en el sexo y sus orgasmos. Estableció tres categorías: mujeres menores de 23, mujeres con edades comprendidas entre los 23 y los 35 y mujeres mayores de 36, encontrando que estas últimas se mostraban infinitamente más satisfechas.

Tal vez por la confianza, tal vez por la experiencia. El caso es que este grupo registró los resultados más positivos de la encuesta en todos los aspectos. Un 86% afirmó haber tenido un encuentro increíblemente satisfactorio en las últimas semanas, mientras tan solo el 56% del grupo de menores de 23 contestó lo mismo. Y algo similar sucede con la autoconfianza y el autoestima: ocho de cada 10 mayores de 36 confirmó estar a gusto con su cuerpo, mientras que tan solo cuatro de cada 10 de las mujeres de 23 a 35 años aseguró sentirse 'sexy'.

Parece que la experiencia vuelve a ser un grado, y que hay que cumplir años para saber lo que se quiere y lo que no se quiere. El mito de la juventud queda destruido; ahora solo queda esperar que pase el tiempo y, sobre todo, dejar de pensar que más años son sinónimo de aburrimiento, al menos en la cama.