Todo lo que deberías saber para no ser una víctima más del ‘polvo conejero’

  • Tonteo de un par de semanas: hecho
  • Cenita en sitio cool y carero: pagada
  • Lencería patrocinada por la Pataky: puesta
  • Playlist Sex Songs: activada
  • Expectativas: altas

Tras cumplir todos los requisitos de la lista, comienza la mejor experiencia sexual de tu vida. O eso crees. Todo va de lujo y parece que, por fin, la tensión sexual acumulada durante semanas va a ser aniquilada. Ya en el habitáculo, entráis en materia. Risas, miraditas, arrumacos…. Y, de repente, sin que te de tiempo a reaccionar, ocurre.

Resultado de imagen de rabbit sex gif En menos de lo que dura una canción de Pablo Alborán, te ha quitado las bragas, la ha metido y sacado unas diez veces en frío y se ha corrido sin remordimientos. ¡Con dos cojones! Él satisfecho y tú con cara de “¿pero qué acabas de hacer pedazo de inútil?" Enhorabuena, acabas de ser víctima de un polvo conejero. Esa forma de cópula que, no sabemos por qué, todavía no se limita solo a la reproducción del oryctolagus cuniculus (si, es conejo común en latín, para que aprendas idiomas). ¿Lo peor? Que el surrealismo de la escena te deja sin palabras y eres incapaz de articular un: “¿Me vas a dejar así?” o mejor aún, “Fuera de aquí. Ya”.

Si nunca has vivido en tus propias carnes un auténtico polvo conejero, permíteme que te explique sus causas. Porque aunque siempre sigue el mismo patrón ‘metesaca’ con orgasmo unilateral masculino, sus motivos pueden variar, afectando levemente a la forma de ejecución. Dicha aberración al Kamasutra puede darse por:

Falta de experiencia y el porno como Wikipedia

Los hombres pertenecientes a este grupo son como Shrek: verdes y brutos pero con buenas intenciones. Normalmente son vírgenes o recién estrenados. Pequeños pipiolos que no tienen culpa de su falta de experiencia pero que, en sus inicios, son verdaderos terroristas vaginales. Seguramente, con el tiempo, la mayoría de ellos mejoren sus técnicas sexuales. Para ello, necesitarán paciencia, práctica y, sobre todo, alguien que les advierta de que meterla y sacarla como si su pene fuera un desatascador no les llevará muy lejos. Si coincides con uno de ellos, aprovecha su buena disposición al aprendizaje y enséñales un par de trucos. Todo sea por el bien común.

Resultado de imagen de bad sex gif

Egoismo extremo

Su única prioridad es su miembro y la satisfacción del mismo. En cuanto él toca el cielo, todo lo demás son minucias. Su lema es ‘si te gusta bien, sino también’. Se distinguen por ir de fuckers por la vida, creerse los más guapos y, lo más gracioso de todo, pensar ciertamente que follan como dioses. ¿El hecho de qué nunca quieran repetir con ellos no les da qué pensar?

Imagen relacionada

Embriaguez

Al igual que nos pasa a nosotras (de esto no se libra nadie), la fiesta hace estragos en los dotes masculinos de seducción, comunicación y apareamiento. Él cree que controla pero, si ya no puede ni deletrear su nombre, ¿cómo va a ser capaz de dar la talla bajo las sábanas? Después de una conversación sin sentido, cuatro bailoteos arrítmicos y más alcohol en vena que glóbulos rojos, os vais a casa con todas las papeletas de ganar una noche de sexo patética que esperas olvidar antes de que salga el sol.

Básicamente, eres la persona más genial del lugar, así que por supuesto todos acuden a ti.

Ya en la cama, él aún sigue pensando que lo esta haciendo de puta madre. ¿La realidad? Es como un pedido fail de Aliexpress. Verle en acción da ganas de pedir la hoja de reclamaciones. Ojo, que tu pose de estrella de mar semi en coma tampoco se lleva el Goya. Ni preliminares, ni leches, ‘a saco Paco’. No se sabe si está teniendo sexo o si le está dando un ataque epiléptico. Follarse el bolardo que había a la salida de la discoteca hubiera sido más excitante.

Si te topas con un polvo conejero, sea del tipo que sea, no seas tonta y habla. Da igual que sea tu amor platónico al que llevas queriéndote ligar meses o el primo de tu compañero de piso que ha venido de visita. Tienen que saberlo. No podemos permitir que esa forma de utilizar un pene siga extendiéndose. Al dialogarlo, puedes optar por un discreto “oye perdona que yo no he terminado” o bien pasarte al “follas que da pena, háztelo mirar”. Cómo decirlo ya es cosa tuya.