Qué tienen en común las personas tienden a sufrir infidelidades

Una infidelidad no es justificable. Si quieres liarte con otrxs, abre la relación. Por eso, la culpa siempre será del engañador, nunca del cuernudx. Eso sí: hay algunas personalidades más proclives a sufrirlas

Hay cientos de artículos sobre los cuernos: ¿Cómo perdonarlos? ¿Cómo prevenirlos? ¿Cómo descubrirlos? ¿Cómo detectarlos a tiempo? ¿Qué prácticas son cuernos, cuáles no? ¿Existen las microinfidelidades? Siempre nos hacemos las mismas preguntas y todas desde una misma perspectiva: la del engañador. Cómo es, por qué lo hace y qué hace. Pero como explica el psicólogo Gary W. Lewandowski en Psychology Today, hay una pregunta más que debemos hacernos: ¿tengo una personalidad proclive a ser engañadx?

“Por supuesto los cuernos de su pareja no son su culpa, pero según diversos estudios hay personalidades con más probabilidad de sufrir unos cuernos”. Por ejemplo, cita uno de la universidad de Ohio (EE.UU.) que tuvo una participación de más de 1200 personas y que concluyó que aquellxs menos concienzudxs (es decir, más descuidadxs y despistadxs, menos trabajadorxs y organizadxs) tenían más probabilidades de tener una pareja que lxs engañara. El segundo tipo de personalidad más común de sufrir unos cuernos eran aquellxs más agradables (lxs que presentaban una personalidad más tierna, atenta y servicial).

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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El psicólogo vuelve a avisar: “no es una justificación para culpar a la víctima. Que haya una conexión entre tu personalidad y la infidelidad, no quiere decir que pueda justificarse”. De hecho, cualquier persona coincidirá en que poner los cuernos es de lo peor que puedes hacer. Seas más proclive a la monogamia o a la poligamia, poner los cuernos es romper las reglas estipuladas. Si quieres liar con otrxs, háblalo. Pero no engañes.

Con eso en mente, ¿por qué estas personas son más “engañables”? Por ejemplo, las personas más agradables. “Aunque es un rasgo deseable para una pareja, en el contexto de los cuernos es posible que ser una persona agradable hace que tu pareja piense que lx vas perdonar fácilmente”. Por otra parte, las personas más caóticas y poco concienzudas, generaban “estrés” en lxs engañadorxs y esto era una especie de vía de escape y de venganza, una forma de liberar estrés pero a la vez de devolverle unas actitudes que suelen caracterizarse como inmaduras.

Por otra parte, el mismo estudio determinó que la mayoría de personas que era más probable que fueran engañadas, también era más probable que no engañasen. Por supuesto, este estudio no anima a cambiar tu personalidad. Ni a volverte desagradable o desconfiadx. Pero sí que destaca que, si eres una persona muy despistada, puedes intentar adquirir un poco más de autodisciplina, estar presente en la relación y tener las cosas claras.

Por otra parte, si eres “demasiado agradable y buenx”, el psicólogo recomienda intentar compensarlo con exudar autoestima y no parecer que “de buenx eres tontx”, como dice el refrán. Ya no solo en el amor, esto también se aplica a tu día a día. Demuestra que ser agradable no está reñido con tragar con todo y que, ante todo, mereces respeto. Y que no tolerarás unos cuernos, porque son una transgresión de los términos establecidos entre ambos.

CN