Carta Abierta Para Los Que Pasan Un Bache En Su Relación

Querido Corazón dañado:

Sí, tú, esta carta va por ti y para ti. Sí, tú, que te estás poniendo otra vez los guantes para subir al ring, preparándote para un segundo asalto, sabiendo que vendrá otro golpe, otro drama, y esperas recibir el próximo impacto. Nadie dijo que fuera fácil, pero tampoco nadie te contó que doliera tanto.

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Y es que recorristeis tantas veces la misma calle, intentando aprender a correr sin tropezar, que un día cualquiera te descubriste buscándole incesante a pesar de los daños, a pesar de los años. Acude a tu mente de madrugada, se ha aprendido el camino, y lo recorre como si de un acto reflejo se tratase; y tú, y también yo, que no conocemos otra reacción posible, les escribimos a fuego en nuestros destinos. Tratas de seguir a su lado sin mirar atrás, como en una carrera de fondo entre el olvido y el recuerdo. Sorteando daños colaterales.

Tus días empiezan a estar marcados por su color; el matiz de las sonrisas que te ofrece en los buenos momentos y la calma que te da en los grises, alcanzando nuevas velocidades con miedo a volver a caer. Entiendo tus anhelos, tus inseguridades. A veces no encuentras todas las respuestas, pero también has aprendido a disfrutar de la pregunta, sabiendo que esa persona se ha convertido en tu mañana y tarde, y que sigue ahí sin pedirte nada a cambio; nada salvo que no te vayas, que no te rindas.

Así, desoyendo las voces de los cuerdos, y con la ilusión que solo conoce quien se abandona a la locura, con el corazón de acero, el alma llena de luces y los remiendos en las cicatrices que te parten y te sanan a la vez, sigues en pie. Veneno y antídoto.

Aún no son suficientes caídas, no son bastantes los obstáculos esquivados, no habéis traspasado suficientes metas. Sigues apostando, por el equipo que sois, por vosotros pedaleando juntos.

Y yo apuesto por ti, y te admiro, por cómo luchas, por volver a ponerte los guantes, por saber como sabes, y como sé, que luchar duele, pero no luchar duele más.

Crédito de la Imagen: Theo Gosselin

Crédito del video: Lyona Ivanova