6 chicos nos cuentan cómo es el polvo perfecto

¿Alguna vez has pensado en las fantasías masculinas? ¿Cómo sería un polvo perfecto para ellos? Nosotros hemos querido aclarar ese misterio, esa incógnita social y desvelar cómo serían los polvazos perfectos de 6 chicos diferentes. Coge unas pipas, ponte cómodo/a y toma nota para la próxima.

Alex Salgado

Locutor en el podcast Emporio Salgado

"Durante mucho tiempo la cacería era más excitante que el banquete, incluso hoy en día sigue siéndolo. Me excita más ese momento en el que sabes que la tienes en el bote, que el polvo propiamente dicho. Me pone saber que puedo follar, mucho más que el follar como acto físico. En realidad, con el paso de los años, el sexo real cada vez me parece más sucio y pringoso. Me gusta más vivir de recuerdos.

all rights reserved

Pero como no se trata de salir aquí diciendo que con cuarenta años el mejor polvo es una buena paja rememorando; regatearé la pregunta contestando que hoy por hoy el mejor polvo es aquel que incluye toda el repertorio cerdo y marrano, pero en un momento dado es interrumpido por un abrazo profundo. Ese momento exacto donde, entre espasmos, aparece un beso de pasión que incluye mucho más. La maravillosa sensación de pasión desbordada con sujeción corporal de regalo. Sí, el mejor polvo es aquel cerdo hasta decir basta, pero donde unos ojos se clavan en tu pupila y te susurran: Bésame…

Para todo lo demás, pajotes castellanos".


JAIME

Community Manager

"Estaría cargado de morbo y placer. Me encantaría verme rodeado de hombres que me tocaran por todas partes y que pudiese comer tantas pollas como me fuera posible. Quizás lo situaría en un lugar público, en plan muy exhibicionista. Pero voy a hacerlo más realista, ¿vale? El polvo empezaría en un restaurante, donde hay un chico mirándome en la barra. Tras mucho tiempo mirándonos, sale por la puerta y no puedo hacer otra cosa más que seguirle.

Es elegante, un hombre bien vestido, con traje y unos zapatos de piel maravillosos. Tiene barba y el pelo repeinado. Nos perdemos entre los callejones de la ciudad y él sigue yendo delante mío. Me siento como un perro fiel. De repente, se gira y nos empezamos a liar. No sé ni su nombre, no sé nada de él pero me pone tan cachondo esa situación que no tardo en sentir como su polla se está chocando con la mía. Le bajo los pantalones y le hago la mejor mamada de su vida.

Verlo disfrutar me pone tan cachondo que no puedo parar de pajearme. Eso sí, mirando por todos lados porque estamos en la calle. Tras chuparnos las pollas y estar a punto de explotar, saca un condón y se lo pone. Me mira y automáticamente me doy la vuelta para que acabe de culminar la experiencia. Su polla es perfecta y no para de estimular mi punto P. Joder, no puedo más. Me pajeo y nos corremos a la vez. Y después de esto, no nos volvemos a ver jamás".


Jordi Rubio

E-commerce en la tienda erótica Redlights

"Para mí, el polvo perfecto tendría que ser con la chica que deseo, esa chica que, solamente con mirarla, se me pone tierna. Esa mujer que, con cada curva, me haga más polvo. A partir de ahí, no se puede pedir más, sé que lo voy a disfrutar. Para que todo sea perfecto, no tendría que pensar en qué posición ponerme, es decir, dejar que simplemente sea ella quien me folle como si fuese el último 'macho alfa' de la Tierra.

Que me cogiera y me destrozara, que disfrutara comiéndome la polla (eso es lo que más me pone) Que cabalgara sobre ella sin que no hubiera mañana y a la vez me mirara a la los ojos y, sin decirme una palabra, me comunique que se está corriendo del gusto. Para finalizar, quiero que coja mi polla y exprima todo lo que llevo dentro, que chupe sin dejar rastro de mi corrida, que me mire diciéndome a la cara: "quiero más, quiero volverte a follar" ".


Toni

Mozo de almacén

"Buah, un polvo perfecto. Es muy complicada esa pregunta. Mi polvo perfecto sería con dos chicas que se gustaran entre ellas. De repente, las conozco en una discoteca y me invitan a su casa entre risas y miradas perversas. Ya estoy cachondo y todavía no hemos empezado. Vamos a la casa de una de las chicas, un apartamento a las afueras de la ciudad con piscina (puestos a fantasear, lo hacemos a lo grande, ¿no?). Abrimos una botella de cava y empezamos a beber. Quizás más de lo que deberíamos. Pero, curiosamente, mi miembro viril sigue funcionando mejor que nunca.

Se quitan la ropa y se tiran a la piscina. Mojadas, empiezan a besarse entre ellas y, cuando el ambiente está más que caldeado, me invitan a participar. Joder, estoy soñando. Me tocan, me acarician por todas partes y se miran entre ellas en plan: "Nos vamos a comer a este tío y no quedarán ni los huesos". Y efectivamente, me follan como si no hubiese mañana y yo, sin poder hacer nada, simplemente me limito a comer todo lo que se me ponga por delante y a disfrutar. El polvo se acaba con los tres corriéndonos en mitad del jardín, gritando de tal forma que despertamos a los vecinos.

En definitiva, lo que para mí hace que sea el polvo perfecto es que la tía (si es más de una, genial) me follara como si no hubiese mañana. Que no me dejara hacer nada."


Alberto Frost

Project manager en Two and the Road

"El polvo perfecto en sí no existe, pero sí que creo que para que un polvo sea inolvidable tienen que darse tres condiciones indispensables: un toque de morbo, mucha química con tu pareja y sexo puro sin tapujos ni complejos. No soy muy partidario de seguir las convenciones, de modo que no me gusta repetir hasta la saciedad en la cama, es decir, me aburren los polvos repetitivos y convencionales. Creo que tomando eso como base, mi polvo perfecto debería ser algo improvisado, a ser posible para hacerlo todavía mejor que se desarrolle en algún sitio, si no público, que por lo menos exista cierto riesgo de que alguien te pille.

El polvo más memorable que recuerdo, y que por ello definiría como mi polvo perfecto, fue en un antiguo trabajo. Las oficinas constaban de dos pisos y el piso superior se encontraba en alquiler, puesto que la empresa no lo utilizaba más que como almacén desde hacía un par de años. Allí, una visita al acabar la jornada laboral se convirtió en un sexo salvaje con squirt incluido por encima de la antigua mesa del jefe. También hay que añadirle al morbo que la oficina estaba acristalada con vistas a la calle principal de la ciudad y que cualquier viandante podría, en cualquier momento, levantar la vista y vernos follar como animales encima de esa mesa. Ese para mí sería el polvo perfecto: química, sexo sin tapujos y un componente de morbo importante".


Alejandro Calvo

Creador y youtuber de la webserie Mis Exnovias

"Estoy en un bar. Miro a una chica. Ella también y me sonríe. Le digo una tontería. Se ríe. Me aparto pero al minuto es ella quien se acerca y me dice otra tontería. Más que una tontería, una burrada. Me acerco y le doy un pico. No se aparta. Me mira fijamente. Nos comemos la boca. Besa bien. Me gusta. Me atrevo y la invito a casa. Me agarra del cuello y me saca del bar. No sé como pero ya estamos en el ascensor de mi casa. Le susurro: “te voy a comer el coño como si no hubiera un mañana”.

De repente, ella se agacha y se mete mi pene en la boca. Me encantan los preliminares y solo estamos en el ascensor. Entramos en mi piso pero quiero enseñarle la terraza. La vecina tiene la luz encendida y se está fumando un cigarro. Yo estoy en calzoncillos pero con la chaqueta puesta. Tumbo a mi nueva amiga en la hamaca. Le quito los tejanos y las bragas de una tirada y empiezo a jugar con mi lengua. La vecina está mirando. Me encanta. Esto es lo que se pierde por estar casada.

Cojo a mi amante en brazos y la llevo a mi habitación. Las bragas y los tejanos se quedan en la terraza. La tiro en la cama y le empiezo a comer el coño de verdad. Poco a poco. Bajo hasta los pies , me doy cuenta que los tiene muy  bonitos y con las uñas pintadas de rojo. Me vuelvo loco. Subo. Poco a poco. Le vuelvo a comer el coño pero un poco más rápido. Subo y le susurro: “tienes unos pies muy bonitos”. Se ríe. “¿Eres fetichista?” me pregunta. “Sí” le contesto.

Me aparta. Se dirige a su bolso. Se saca unas medias de rejilla y unos tacones. Se los pone. Increíble lo que cabe en un bolso de una mujer. Vuelve hacia mí. Estoy muy cachondo y me besa apasionadamente. Estoy pensando “joder, me caso”. Se aparta y nos miramos fijamente. Nos entra la risa. Quiero volver a besarla pero se dirige a mi polla. Me la agarra y me escupe. Me vuelve a mirar a los ojos. Estoy temblando. Me la vuelve a chupar. Estoy flipando. Quiero comerle el coño porque me voy a correr. No me deja. Al final lo consigo. No me deja bajar. Quiere que se la meta.

Empezamos. Joder hacía tiempo que no sentía esto. Me gusta. Es mi polvo perfecto. No entiendo cómo no me he corrido aún. Estoy aguantando. Me pega una torta en la cara. Me paraliza. Nos volvemos a mirar. Nos volvemos a besar. No puedo con esta tía. Es increíble. Me aparta y se sube encima. Se mueve muy bien. Voy a morir. Voy a morir feliz. Me mira fijamente. Nos volvemos a reír. Nos volvemos a besar y seguimos haciéndolo. Joder, este es mi polvo perfecto".