3 personas te cuentan sus experiencias en tríos y por qué decidieron probarlo

Desde dentro de la pareja hasta siendo el tercero en discordia, hay muchas formas de participar en uno. Esto es lo que deberías tener en cuenta antes de aventurarte

Cuando llevas ya un tiempo con tu pareja, gran parte de la pasión se acaba. Pasas de ese sexo hambriento y constante a algo más estable y cómodo. Y cuando vivís juntos, este efecto se multiplica: valoras más que haya una tortilla de patatas en la nevera que unos condones en la cajonera.

Si sabéis que os queréis y que todavía os queda mucho rodaje juntos pero la rutina está amenazando con un sexo cada vez más monótono, es un buen momento para destapar la caja del morbo. Hacer un trío es una de las fantasías sexuales más recurrentes de hombres y mujeres, según recoge un estudio de la marca de preservativos Control en 2015, así que… ¿por qué no darle una oportunidad a esta práctica y abrir vuestra cama a un tercero? Preguntamos a tres personas cómo lo hicieron ellos, por qué y qué nos recomiendan evitar para introducirnos en el mágico mundo de los tríos.

Carlota(*), 26 años

Carlota estaba en una relación con un chico cuando se fue de intercambio. Allí empezó de rollete con otra chica. Cuando su novio fue a verla, fueron de fiesta y pasó. Bromeando con unas copitas de más, acabaron los tres en la cama. “Como yo tenía buena relación con los dos, surgió desde el afecto. Un triángulo de buen rollo conmigo como nexo, me sentí como una diosa”. Para Carlota, esta experiencia fue emocional, no solo sexual. Lo recuerda con cariño y, aunque con el tiempo rompieron, la relación salió más fuerte.

Spring Breakers (2012)

Su segunda experiencia de trío fue siendo la tercera en discordia. En Tinder encontró una pareja de California que estaba de vacaciones durante tres días en Barcelona. Quedó con ellos, llena de dudas. Una cosa era tirarse a un desconocido o meterlo en la cama de tu pareja, la otra es colarse en una relación con unas dinámicas que desconoces. “Sin embargo desde el principio fue súper bien, mucha igualdad, respeto y empatía”, explica.

Cree que el éxito de sus tríos está en haber encontrado una conexión real. Por ejemplo, en su primera experiencia, en un momento se fue al baño y dejó su novio con su amiga. Ahí, sintió liberación. Confiaba tanto en ambos y en lo que habían tenido, que sintió que era lo correcto. Estaba disfrutando plenamente de una intimidad que compartía con gusto, porque todos estaban bien, se apreciaban y no había celos ni desconfianzas.

En su segundo trío, sintió que la pareja era muy madura. Habían reflexionado mucho sobre por qué lo hacían y estaban ambos convencidos. La chica del trío le comentó que ella era bisexual y Carlota cree, en parte, que esto facilitó las cosas. “Los heterosexuales, especialmente los hombres, tienen muchas inseguridades y prejuicios cuando hay alguien de su mismo sexo en el trío”, explica. Siendo bisexuales, los miedos y la homofobia se diluyen y permite disfrutar más del trío. En conclusión, añade Carlota que si queréis tener un trío exitoso, “no lo hagáis para solucionar nada”.

Threesome (1994)

José e Ígor, 51 y 47 años

Otra situación totalmente diferente es la de José e Ígor. Su experiencia con los tríos no es algo esporádico, algo que hayan hecho por diversión, sino que es una rutina sexual que han incorporado a su dinámica de pareja. Llevan diez años de matrimonio y otros tantos de noviazgo. Con tantos días juntos cargados a sus espaldas, ya se conocen de sobras. “Son diez años, ya sé casi todo sobre él. No hay sorpresas”, explica José. Empezaron con los tríos hace años, cuando llevaban cinco de relación. “Siempre crees que lo de que se pierda la llama no te pasará a ti. Pero pasa, pasa a todos. Ya no hay pasión, sino otra cosa. Complicidad, cariño”, se confiesa.

El tercero (2014)

Su forma de recuperar el morbo en el sexo, aquello que podía volver a encender la llama, era hacer tríos. Incluir una pieza ajena, cumplir la ansiada fantasía. Esto despertó en ellos una nueva pasión que quitó la rutina de sus relaciones sexuales y que les unió todavía más en un objetivo común: encontrar una pareja que cumpliera las expectativas de los dos. Al final, una tercera persona se convierte en un eje vertebrador de su vida sexual, añadiendo morbo, diversión y peculiaridad.

En el fondo, para José ese es el quid de la cuestión. “La tercera persona no es necesaria, solo te da morbo, es una mera herramienta para tener un mejor sexo con la persona que quieres”, añade. Eso sí, un matiz obligatorio: “no es solo una herramienta, es una persona, y nos gusta poder hablar con ella, tener cosas en común, dormir juntos… Buscamos algo más similar a un follamigo, no a un cualquiera, queremos complicidad”.

Paola, 22 años

Pero Paola, como explicamos en un artículo anterior, tiene una visión más agria de los tríos. Participó en uno siendo la tercera en discordia y se encontró con una situación que poco tenía que ver con la visión de José y Carlota. La pareja con la que tuvo el trío —Carlos y Laura—, no quería hacerlo para añadir picante o para probar nuevos horizontes como pareja, juntos y de forma consentida.

Desde el principio Paola sintió que había un miembro más entusiasmado que el otro. “Me di cuenta de que, aunque a Carlos estuvo presente toda la noche, Laura jugó un papel tímido y casi obligado”, explica. Durante las semanas siguientes, reflexionó sobre lo que pasó esa noche. “Tenían problemas y creyeron que incluir a otras personas mejoraría las cosas”, concluye.

Appropriate Behavior (2014)

En definitiva, la conclusión a estos testimonios es que un trío siempre debe hacerse desde el consenso. Todos deben disfrutarlo activamente y no puede usarse como un simple parche que solucione problemas endémicos de la relación. Algo que Carlos y Laura no hicieron y que rompió su relación. Si uno no está convencido, tan solo habrá arrepentimiento. Y es una pena, porque se perderán algo que bien hecho puede ser de lo más divertido y hasta mágico, como bien explican Carlota, José e Ígor. Al final, solo tú puedes saber si añadir una tercera persona a tus encuentros sexuales es lo que necesitas para recuperar la pasión o, simplemente, probar algo nuevo. 

(* )Aunque los tríos son la fantasía más recurrente de los españoles, todavía están muy estigmatizados. Por eso mismo, se ha cambiado el nombre de todos los protagonistas de estas historias para preservar su intimidad.