Más Vale Prevenir Que Potar. Consejos Para Evitar Borracheras Y Resacas Infernales

Domingo, tres de la tarde. Mi encefalograma plano actual no me permite entender los motivos de la terrible resaca que me asola... “¿Por qué? Si yo no bebí tanto”, es lo que tiene la amnesia etílica, que nos borra de la mente casi todos los chupitos. Por eso me he propuesto hacer un pequeño resumen de las medidas preventivas que hay que tomar para no acabar doblado a las cuatro de la mañana ni agonizante al día siguiente (a ver si así empiezo yo también a aplicarme el cuento...).

Antes de salir

“Para beber hay que comer” es la frase que más me ha repetido mi madre desde que escogí los bares como lugar de esparcimiento principal. Antes de echar una farra hay que cenar, pero cenar fuerte, no vale con una ensaladita. Antes de salir de copas hay que hacer una cena más Mariah Carey y menos Kate Moss. De hecho, es bastante absurdo hacer una cenita de top model, o directamente saltarse la cena para mantener el tipín, teniendo en cuenta que el alcohol que vas a beber después te va a aportar muchísimas kcal vacías (para que os hagáis una idea, una caña seguramente contenga más de 130kcal y un chupito de vodka ronda las 90kcal), así que mejor dejar la dieta para el lunes, si eso, que he visto a algún colega de casi dos metros morir a birras por haberse olvidado de comer algo antes.

Las comidas altas en hidratos de carbono y grasas son las que más van a ayudar a tu cuerpo a gestionar todo ese garrafón que le estás metiendo. Hacer un buen colchón en el estómago ralentiza el tiempo de absorción del alcohol en sangre y ayuda a reducir la formación de acetaldehído en el estómago, que es uno de los mayores causantes de la resaca.

Si además te tomas un protector estomacal antes de empezar la noche te asegurarás la jugada y evitaras la acidez resaquil del día siguiente. Dios bendiga al Omeoprazol. Aunque también he leído que tomarse una cucharada de aceite de oliva también protege de forma bastante eficaz las paredes del estómago.


Durante y después

El alcohol actúa como diurético, es decir, nos hace perder más líquidos de la cuenta. Eso salta a la vista viendo las que se pueden montar en las colas kilométricas de los baños de cualquier garito nocturno, y las siempre entretenidas movidas entre los que sufren la llamada de la naturaleza y los que entran de cinco en cinco por la llamada de la química. De hecho, la resaca es más que nada una deshidratación bastante hardcore. Para dar esquinazo al malestar postparty es bastante recomendable beber agua a lo largo de la noche, para compensar con los líquidos que estamos perdiendo.

Se recomienda también escoger bebidas blancas frente a opciones como el whisky o el ron, puesto que estas segundas contienen ciertas toxinas nacidas en el proceso de fermentación llamadas congéneres que aportan ese tono a la bebida y empeoran sustancialmente el malestar del día siguiente.

A la hora de preparar los cubatas la mejor opción son los zumos, puesto que las bebidas carbonatadas aceleran el paso del alcohol a sangre. Pero, de decantarse por refrescos, sería mejor dejar de lado las opciones light, ya que, al no tener los azúcares que acompañan a la versión tradicional, el alcohol pasa directamente al torrente sanguíneo sin calorías que minimicen el impacto.

Por último, el tema de las vitaminas. El alcohol por sí mismo destruye vitaminas B esenciales, que pueden ser complicadas de reponer simplemente con una buena comida, así que conviene tener unas pastillitas mágicas de reserva. Se puede optar por un multivitamínico complejo con un popurrí de todas las B's u optar por comprimidos de B12 o B6.

Crédito de la imagen: Theo Gosselin     Música: Jahzzar     Locución: Jesús Ranchal

La música empleada en esta locución está registrada bajo una licencia Creative Commons.