Ser Rico Hasta Lo Infeliz

Hace poco tuve una discusión con mi padre. Un tipo había ganado una barbaridad de dinero con el Euromillón (no recuerdo cuánto), pongamos que tropecientos millones. Mi padre aseguraba que era imposible gastarse (y no decimos invertir) tropecientos millones en una vida, y yo no pude sino reírme de sus limitaciones de pobre. Es más, mi madre, que me daba la razón, se puso a hacer una lista sobre en qué podría gastárselos, y aun así, no fue capaz de deshacerse de todo ese dinero hipotético. Por supuesto, también me tuve que reír de ella.

Porque esto es así. Como pobres que somos, pensamos en pequeño; una casa, una vuelta al mundo, un ropero nuevo... (por supuesto, para ser políticamente correctos, vamos a hablar solo de transacciones legales). El caso es que enseguida se nos agotan las ideas. No sabemos qué más hay detrás de nuestros mundanos deseos.

Para poder haceros una idea, vosotros, pobres, una vez leí que un jeque árabe hacía rellenar las fuentes de sus palacios con agua Evian. Hacía traer camiones llenos de agua de la marca a lo largo de todo el desierto, y rellenaba con esta sus fuentes. ¡Eso no se nos hubiera ocurrido en toda una vida! Porque para empezar, ¿quién leches tiene fuentes en sus jardines? ¿y quién tiene jardines?

El riquísimo es una pose que se adquiere con el tiempo, ningún rico nace hecho. Son años de experiencia, y de dar todo por descontado. Lo que por supuesto siempre me lleva a pensar que nosotros, “pobres”, no lo somos tanto, sino que también hemos aprendido a dar por descontadas muchas cosas como tener un smartphone, Internet, aire acondicionado, calefacción, agua corriente, luz eléctrica, una nevera, comida en la alacena, o comida a secas. Damos todo eso por descontado, es nuestro derecho, y lo que nos toca es desear el campo del vecino, el más verde. Todo esto lo asimilamos dentro de una especie de in crescendo inconsciente, que nos hace olvidar que la inmensa mayoría del planeta se muere de hambre, de enfermedades, o vive en medio de una guerra. Nos subimos a esa noria de superficialidad que da el dinero y nos cegamos con ella.

Así que, querido amigo "pobre" que estás leyendo esto, la próxima vez que te pongas a hacer cábalas sobre qué harías si fueras rico, recuerda que ya lo eres.

Crédito de la imagen: living-therichlife.tumblr.com