Queridos veinte: nada es para siempre

Justo hoy salgo de los 20, miro hacia atrás y no soy de las que piensa que haya sido la etapa más bonita de mi vida, pero tampoco todo lo contrario. No deberíamos pensar que existen etapas enteras maravillosas ni etapas enteras de "no es mi mejor momento", porque ese pensamiento se convierte en un estado permanente que nos condiciona mucho la manera de vivir el resto de instantes. Creo que todos hemos tenido todo tipo de momentos en todas las etapas de la vida, y supongo que la media de todos esos momentos da un resultado final, positivo o negativo. Por mi parte, que le den a la media, importa cada instante de manera aislada de los demás.

¿Por qué la gente siempre quiere un balance o una conclusión que sea, en definitiva, buena o mala? ¿Solo existen esas dos opciones? Si tuviera que elegir un título para mi década de los veinte, creo que sería "Nada es para siempre" y, a ver, matemáticos, ¿eso es bueno o malo? Sin duda, depende de ese tipo de instante que se "termina de acabar", y probablemente la respuesta varíe según el momento de tu vida en que te lo pregunten.  

No sé si yo he sido muy lenta en pillar esto de la vida, pero para mí los veinte han sido aprendizaje, han sido probar cosas, han sido equivocarme mucho, han sido arriesgarme, han sido dudar de todo. No tengo claro que tenga que ser así y no tengo claro si envidio a esas personas que a los 25 tenían su vida resuelta, un contrato indefinido, su príncipe azul a su lado y los hijos encargados para un par de años después.

Bien, pues, para despedir mi veintena, he decidido hacer mi lista de momentos imprescindibles tóxicos en la década de los 20 que a lo mejor todo el mundo debería vivir para llegar a los 30 con mucho por descubrir por delante, o todo lo contrario, para no encontrarte sorpresas a los 30 que podrías haberte encontrado a los 20, porque de lo que no hay duda es que con los años las cosas se complican y eso es posiblemente lo que haga la vida más interesante.

Allá van cuatro de las gordas:

El no amor de tu vida

Para algunos, Peter Pan; para otros, Benjamin Button, pero nunca el momento vital necesario para decidir contundentemente lo de encargar retoños ni firmar contratos que solo la muerte pueda separar. Y cuidado, no hablamos de desengaños de una pareja que una vez te duró un año y medio, la no persona de tu vida ha debido de compartir hasta piso porque así la caída y la llegada al suelo es de las míticas.


Tu gran desengaño amistoso

Hubierais jurado ir juntos al fin del mundo pero, lástima, solo se llegó a la siguiente esquina. Una bonita amistad la mayoría de veces se basa en una relación perfecta de mutualismo emocional pasajero que simplemente un buen día por un motivo que quizás no te esperas se rompe, voilà, finito, ciao; no pasa nada, sabrás de ella por sus actualizaciones de Facebook. Suficiente.


El trabajo que creías querer

Salir motivado de la carrera y creerte que te vas a comer el mundo en esas prácticas tan emocionantes que has conseguido en la empresa en la que te gustaría trabajar el resto de tu vida. ERROR. Lo primero porque unas prácticas nunca suelen ser emocionantes, ya que eres el último mono y para muchas empresas el becario número 1.000 que ha pasado por ahí, y cuidado, en algunos sitios incluso el cargo de becario es vitalicio; quitarte esa etiqueta es complicado. Si eres valiente, lo aprovecharás, aprenderás, arriesgarás, cambiarás y, en algunos casos, es posible que incluso descubras y digas en voz alta que te equivocaste de carrera.


 La hipoteca que no necesitabas

"Con lo que tú pagas de alquiler, yo pago una hipoteca, una plaza de garaje y la comida del perro de todo un mes". Cuántas veces he oído esa frase (con pequeños matices), y es que debemos de ser el único país de todo el planeta que se mata por tener una hipoteca a los 25 años; vale, sedentario, ahora vas y lo vendes. Y además, en mi opinión, no solo es una cuestión de dinero.


Pues bien, aunque parezcan los títulos de películas de sábado tarde de Antena3, así a modo resumen, en 10 años he aprendido que el amor es muy importante pero no el centro del universo y que eso de que hay mil peces en el mar es totalmente cierto, que cuando encuentras a tu persona debes cuidarla cada día de tu vida y que, señores, el roce siempre hace el cariño, así que, por favor, parejas, rócense mucho.

He aprendido, y mucho, que la amistad verdadera es la mejor de las compañías y que debes preocuparte por tener a esas personas con las que conectas de verdad cerca, muy cerca.

Del trabajo, sin duda, he descubierto que cada día tienes la oportunidad de aprender y reinventarte en lo que quieras y, bueno, te quedan tan solo 30 años más para ir descubriéndolo; vaya, sí que son años... (para las pensiones solo hacen falta los 15 últimos).

En cuanto a las hipotecas, representan esa maldita manía que tenemos por poseer cosas, que sean solo nuestras y que nos dan una extraña seguridad al respirar y pensar "ya está, ya lo tengo, ya no pasa nada". Pero, ¿dónde está eso de vivir en diferentes sitios según tus necesidades? ¿dónde está eso de cambiar de país o comunidad autónoma sin preocupaciones?

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Happy 30 To You.

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