Formas De Pedir Perdón Para Cuando Eres Incapaz De Decir 'Lo Siento'

¿Cuántas veces te has visto en la situación de tener que pedir disculpas? ¿Y cuántas han sido sinceras? Seguro que tienes una retahíla de frases hechas de cosecha propia de la que echas mano cada vez que se te presenta una situación en la que debes pedir perdón. Puede incluso que en algunas ocasiones no sientas lo más mínimo las palabras que salen de tu boca, pero sí sabes es que es la mejor solución cuando no quieres crear un conflicto, sobre todo cuando hueles que no llevabas tanta razón como pensabas.

La parte más difícil de pedir disculpas es esa: asumir la culpa y descubrir que no llevas razón. Porque decir "lo siento" no es más que asumir tu responsabilidad en el daño que hayas podido causar. Nada más ni nada menos. Esa incapacidad que sentimos a veces para reconocerla es lo que nos lleva al inmovilismo porque, según la psicóloga Amanda Ramos, nos suele gustar más el papel de víctima. La doctora Harriet Lerner, autora de Why Won’t You Apologize (Por qué no quieres disculparte), explica que estamos programados para estar a la defensiva: "Es muy difícil asumir la responsabilidad directa o inequívoca sobre nuestras acciones". Lo es porque necesitamos ser lo suficientemente maduros para ser capaces de "poner una relación o a otra persona antes de nuestra necesidad de tener razón".

También tiene mucho que ver en todo esto la creencia de que pedir perdón es un signo de flaqueza: "Creemos que equivocarnos es de perdedores", afirma Amanda Ramos. Además, es necesario “un ejercicio de autocuestionamiento que quizás no queramos hacer o para el que no estemos preparados", comenta.

Admitir la culpa nos hace sentirnos vulnerables, principalmente porque no tenemos garantías de si será o no aceptada. Pero lo cierto es que disculparse es algo necesario, no solo para nosotros, sino para la otra persona. Sí, claro que sirve para acallar a Pepito Grillo, y es crucial, pero también, tal y como explica Ramos, "es necesario para mantener relaciones sanas que no se forjarán sin confianza". Y es una forma de demostrar, además, que "la persona a la que has dañado te importa y que te preocupas por ella", continúa.

Entonces, ¿qué podemos hacer para pedir disculpas? Hay algunos consejos que pueden hacer de esta tarea algo más sencillo o, al menos, ayudarte a pedir perdón.

1. Deja a un lado el ego

El orgullo es una de las razones que nos pueden impedir hacernos cargo de nuestra responsabilidad y es algo que, en palabras de Ramos, "no nos va a permitir conocernos a nosotros mismos para poder mejorar". El primer paso para tratar de dejarlo a un lado es trabajar la empatía. "Tú eres importante, pero la otra persona también lo es", explica la especialista. "Saber escuchar, intentar comprender lo que se siente, ponerse en su lugar... todo eso puede ayudar a entender que quizás no hemos actuado bien", añade.

La empatía también nos ayuda a saber expresar lo que sentimos sin reproches o justificaciones que harán que en el futuro volvamos a cometer el mismo error. La clave de esta habilidad está en "escuchar para comprender y no para contestar, como estamos acostumbrados", asegura la psicóloga.

2. Lo sentimos: la fórmula de la disculpa perfecta no existe

Obviamente, no hay una fórmula mágica para pedir disculpas y que además garantice su éxito. Además, Amanda Ramos explica que no sabe si realmente existe algo que podamos llamar "la mejor manera de pedir perdón". Lo que sí hay que tener claro es que el ingrediente que no debe faltar es "una expresión de arrepentimiento". Es muy valioso explicar qué ha pasado y en qué nos hemos equivocado, reconocer nuestra responsabilidad y tratar de recompensar o reparar el dolor que hemos causado.

Por supuesto, decir lo siento es importante, pero no es lo único que puede reconfortar a la persona dañada. Según asegura la psicóloga, lo más tranquilizador son los actos: "Ver que de verdad no vuelve a ocurrir o mostrar remordimiento tiene más valor que la propia disculpa". Eso sí, ambas formas son igual de importantes y una no sustituye a la otra.

La doctora Harriet Lerner también explicaba en una entrevista en Forbes que lo que realmente quiere la parte afectada es "que entendamos su realidad, que llevemos parte del dolor que hemos causado y que hagamos las reparaciones necesarias".

3. Es posible volver a cometer un error en la propia disculpa

¿Es posible liarla —otra vez— al pedir perdón? En realidad, sí. El mayor error de hecho es "disculparse sin sentirlo, porque hará que tu malestar aumente", explica Ramos. También es indispensable escuchar al ofendido sin ofrecer justificaciones ni estar a la defensiva. Por eso la doctora Lerner anima a no "interrumpir, discutir, refutar o corregir los hechos ni expresar tus propias críticas y quejas".

Así que hay que grabarlo a fuego: en toda disculpa, los pero sobran. Al final, acabas pronunciando un "lo siento" y un "no del todo" que va implícito. Tampoco hay que caer en el error de pedir perdón e inmediatamente después incitar a la otra persona a que también lo haga.

En la entrevista, la doctora advertía de que una disculpa sincera significa aceptar la responsabilidad de nuestros errores "sin una pizca de excusa o evasión, incluso si la otra persona no puede hacer lo mismo". Así que habrá que tenerlo en cuenta y morderse la lengua.

4. ¿Y si no acepta tus disculpas?

Como ya hemos dicho, una de las cosas que nos frena a la hora pedir perdón es la posibilidad de que no sean aceptadas. Y sí, puede pasar. De hecho, decir "lo siento" no garantiza nada. Si esto ocurre, Amanda Ramos recomienda descubrir a qué se debe. Lo mejor será tratar de hablar y aclarar las cosas. "Si aún así no lo consigues y la persona dañada no quiere perdonarte bajo ningún concepto, acéptalo y aléjate". Tú te quedarás con el enriquecimiento de haber reflexionado y con la sensación de intentar hacer las cosas bien. Y es que hay veces que no todo depende de nosotros.

Por supuesto, hay casos y casos. Lerner lo recoge en su libro. Se trata de situaciones a las que llama "de alto riesgo" en las que "una disculpa es una carrera de fondo donde abrimos nuestro corazón y escuchamos los sentimientos de la parte dañada en más de una ocasión". Así que la paciencia también será una gran aliada.

En cualquier caso, cometer una equivocación no deja de ser una oportunidad de la que aprender y reflexionar. Como se suele decir: "errar es de humanos y rectificar es de sabios". Y para rectificar hay que asumir la responsabilidad de nuestros actos, el primer paso hacia una buena disculpa.

Crédito de la imagen: Paolo Raeli