La filosofía azteca que nos enseña por qué ser feliz no debería ser tu objetivo vital

Esta filosofía asegura que no deberías buscar la felicidad, sino una vida que merezca la pena ser vivida a pesar de los malos momentos

En Europa solemos creer que deberíamos tener la felicidad siempre como horizonte motivacional. Tenemos que vivir para ser felices y debe ser nuestro último objetivo. Pero no todas las culturas lo creen así. Según explica Ana Pais, redactora BBC News Mundo, la idea sobre la felicidad de los aztecas es una de estas que tanto se diferencia de la filosofía europea y de la cual tenemos mucho que aprender.

“Los aztecas no creían que hubiese ningún vínculo conceptual entre llevar la mejor vida que podamos por un lado, y experimentar placer o felicidad por el otro”, explica el Códice Florentino, una recopilación de conocimientos de los aztecas realizada por el misionero franciscano español Bernardino de Sahagún. Es decir, “para ellos tener una buena vida y ser feliz no estaban asociados, algo que puede resultar extraño dada la tradición filosófica de Occidente”, resume la autora.

Para entenderlo mejor: según los aztecas, las personas somos propensas al error y fracasar es algo natural que sucede inevitablemente. Las alegrías siempre llegan mezcladas con épocas de dolor y suelen presentarse paralelamente a las complicaciones”, asegura la filosofía. Es decir, nunca serás 100% feliz, porque siempre habrá momentos de bajón, estrés y otras complicaciones (al igual que nunca estarás 100% triste, porque siempre habrá pequeñas alegrías y placeres).

“Los aztecas creían que por más bueno, talentoso o inteligente que fueras, podrían pasarte cosas malas. O incluso podrías equivocarte, resbalarte y caer. Por eso, antes que buscar deliberadamente una felicidad que, en el mejor de los casos, sería pasajera y azarosa, el objetivo para los aztecas era llevar una vida digna de ser vivida”, añade el artículo. Por lo tanto, no deberías plantearte tus objetivos vitales en base a conseguir la felicidad, sino en conseguir una vida que merezca la pena ser vivida a pesar de los malos momentos.

Conseguir una vida plena más allá de la felicidad

¿Cómo conseguían esta vida los aztecas? A través de cuatro niveles. El primero, en nuestro cuerpo. A diferencia de la filosofía platónica y griega, el cuerpo es igual de importante que la mente. Deberías cuidarlo, ejercitarlo y sentirte cómodo en él. El segundo nivel, “enraizarse con la psique propia, un concepto que igual no abarcaba solo la mente, sino también los sentimientos”, es decir, trabajar tu inteligencia emocional para que las desgracias no te destruyan.

El tercero y el cuarto ya no tienen solo que ver contigo mismo. “Tercero estaba la comunidad, algo de crucial importancia para los aztecas. A diferencia de Platón o Aristóteles, que planteaban una ética de las virtudes centrada en el individuo, esta civilización indígena ponía el eje en la sociedad. Una vida digna de ser vivida no era posible sin lazos familiares, con amigos y vecinos, esos que te ayudarán a levantarte tras las inevitables caídas”, añade el artículo.

Finalmente, el cuarto nivel es la unión con la naturaleza, el todo. Vivir cómodamente con todo lo que te rodea, contigo mismo y con el cosmos. En definitiva, vivir en paz porque has construido relaciones sólidas, duraderas y sanas con tu cuerpo, tu mente y tus amigos. Así, cuando llegue la inevitable caída tendrás formas de recuperarte, físicamente, anímicamente y socialmente.

Hay estudios modernos que han apoyado esta tesis: ir en busca de la felicidad podría hacerte sentir un fracasado. Así pues, en conclusión, la vida es mejor si es sólida, aunque tenga momentos de tristeza, que si se basa en la búsqueda constante de una felicidad forzada e irreal, que solo sirve para llenar Instagram de frases motivadoras y para reprimir el dolor bajo una capa de falsas sonrisas. Recuerda, no luches por ser feliz, lucha por tener una vida tan sólida, rica y en paz que te ayude —pase lo que pase— a recomponerte.