No Dejes Que El Miedo A Triunfar Te Lleve Al Fracaso

Caerse duele, y no lo sabemos solo porque la ciencia lo diga, sino porque a todos nos ha pasado alguna vez por más cuidado que hayamos tenido. No obstante, el dolor que sentimos no es igual dependiendo de las circunstancias que rodeen nuestro fracaso, y no hay peor sensación que la que sientes al fallar cuando lo tenías todo para triunfar.

Y ahí parado te preguntas: ¿Cómo he podido cagarla si todo iba tan bien? ¿Por qué desperdicié esa oportunidad para ascender en el curro? ¿Por qué perdí aquella relación que iba viento en popa? Son preguntas a las que no encuentras en un primer momento una respuesta lógica, porque sabes que lo tenías todo bajo control, que tenías el 99,9% de las probabilidades de que aquello acabase bien.

Entonces te das cuenta de algo que hace que te duela aún más: precisamente lo que te hizo equivocarte fue el miedo de que todo saliese bien. Pese a toda la preparación, pese a que las circunstancias eran las idóneas, pese a que ya habías hecho lo más difícil, pese a que de hecho querías lograrlo... incomprensiblemente te auto-saboteaste. ¿Por qué?

Por pura comodidad. Estamos acostumbrados a una rutina, que aunque no nos haga del todo felices porque aspiramos a más, la conocemos como la palma de nuestra mano y en ella nos manejamos bien. Es la tan famosa 'zona de confort'. Hemos aprendido a lidiar con todos y cada uno de los problemas y disgustos que la situación nos plantea, y cuando llega la oportunidad de avanzar, lo que nos hace comernos la cabeza no es la posibilidad de que salga mal, sino de que salga bien.

Notas el vértigo de estar a punto de hacer algo importante y de todo lo que ello implica; eres consciente de que dar un paso adelante conllevará cambiar tu vida, enfrentarte a nuevos desafíos y, tal vez, nuevos problemas. Y estás tan cómodo con tus problemas actuales, que tener una posible mejoría de vida a cambio de unos problemas diferentes te parece demasiado arriesgado.

Te dices a ti mismo que puede que no estés preparado para asumir la responsabilidad de ese éxito, aunque sabes de sobra que sí lo estás. Te auto-convences de que tu vida ya está bien y de que no necesitas más, aunque a veces te darías cabezazos contra la pared. Le das vueltas y más vueltas, tantas que al final en vez de dar un paso adelante, lo das hacia atrás. Esto es el miedo a triunfar, y es la peor manera de fracasar.

Crédito de la imagen: Jared Tyler