Tu cerebro te engaña para que pienses que tu pareja es la persona que más te conviene

Sí, idolatras a tu pareja y te niegas a las demás opciones. Por eso cuando rompes empiezas a ver todos los defectos uno a uno.

Todos conocemos a alguien muy majx que tiene una pareja terrible: ya sea porque tiene muchísimos fallos, porque trata mal a tu amigx o porque simplemente no hacen buena pareja. En muchísimas series está lleno de estas relaciones: Rory y Dean de Gilmore Girls, Janice y Chandler de Friends, Karen y Ted de Cómo conocí a vuestra madreEsos personajes que caen mal, que están saliendo con alguien que vale la pena, y cuya pareja parece no acabar de ver ni entender sus fallos.

Es un patrón habitual: se nos da muy mal evaluar los defectos de nuestros seres queridos y resaltamos sus virtudes en exceso, según explica un reportaje de la cadena británica BBC. Este fenómeno tiene una explicación científica. Nuestro cerebro nos engaña para que creamos que nuestra pareja es mejor de lo que es. Es decir, idolatramos inconscientemente a nuestras parejas aunque haya otras personas con las que podríamos tener más compatibilidad para asegurarnos de que no estamos siempre dando volantazos románticos.

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Ahí está la cosa: tu cerebro quiere que te centres en esa persona con quien tienes un compromiso romántico y no vayas dando tumbos. Al fin y al cabo, es un proceso instintivo de supervivencia de la especie. Si nos conformamos, será más fácil procrear. Y por eso cuando rompes empiezas a ver todos sus defectos, uno a uno.

Por supuesto, nuestro cerebro tampoco quiere que acabemos con un cualquiera. Por eso, según el estudio que cita el artículo, los humanos tenemos unas prioridades que, aunque cambian según la cultura, se pueden resumir en tres: que te atraiga físicamente, que te caiga bien y que tenga capacidad socioeconómica para cuidar de ti o mantenerse al nivel que estás acostumbrado. Y aunque hemos aprendido a detectar las personas correctas según estos estándares, desde un punto evolutivo, como los humanos solemos tener relaciones monógamas y largas, si el cerebro nos engaña para creer que nuestra pareja se adapta bien a estas prioridades salimos ganando, porque se nos hará más fácil aguantar toda la vida.

Es una verdad algo incómoda. Sí, tu pareja es "peor para ti" de lo que la ves. Pero, ¿qué importa? Él o ella también te idealiza a ti. Si os queréis y te gusta, eso es lo que importa. "La gente quiere que sus parejas vean y acentúen sus aspectos positivos. Si quieres tener una buena y feliz relación, entonces es útil tener una visión positiva de tu pareja. Cuando dejas de hacerlo, tu pareja puede interpretar que quieres que cambien. Envía el mensaje de que no son lo suficientemente buenos para ti", explica el psicólogo Garth Fletcher, en referencia a los beneficios de que el cerebro te engañe.

Eso sí, aquí entra otro factor en la ecuación: tus amigxs. Imagínate que todos te dicen que es lo peor, que es insoportable o, incluso, que te trata mal. La ceguera del amor (las "gafas rosadas", como lo describe el divulgador William Park, porque tenemos un filtro que nos lo hace ver todo precioso y de color rosa) puede ser útil para ser más feliz con tu pareja, pero también nos puede hacer entrar en actitudes tóxicas. "Nuestros amigxs podrían ser mejores jueces del carácter de una pareja que nosotros", añade. Es decir, si tus amigxs te dicen algo malo de tu pareja, no te enfades y escucha. Quizá tengan razón.

Pero no todo es tan fácil (por supuesto, ¿por qué iba a ser fácil algo relacionado con las relaciones?). Las gafas rosadas también pueden aplicarse a amigxs. Hay amigxs que idolatramos y que vemos mejores que el resto de las personas. Por supuesto, eso suele ser bueno, facilita la amistad. Pero quizá nos impide ver si las críticas y recomendaciones que nos hacen salen desde la preocupación o desde la rabia, los celos, la ira y la toxicidad.

Aunque los amigos no siempre sean fiables, hay que tener en cuenta que estas excepciones no son lo común, y que si tu grupo de amigos te dice que te replantees tu relación, deberías reflexionar un poco, porque puedes ser víctima de tus propios procesos cerebrales.