Carta Abierta A Todas Las Mujeres Que Me Rechazaron Por Bueno

Apreciada srta. Y:

Te escribo con perplejidad después de darme como aludido en tu carta. En primer lugar, me alegra saber de ti, porque no hubo un último mensaje ni llamada tuya, sino un Whatsapp mío sin respuesta y alguna cena cancelada a última hora.

No te guardo ningún rencor, en el fondo sabía que te equivocabas y me equivocaba estando contigo, pero, ¡ay, el amor!... ¿Quién era yo para poner límites a mi corazón? Nunca tuve la sensación de "pagafantas" ni que jugaras conmigo, en tus ratos de cordura creo que valorabas mi presencia y lo bien que lo pasábamos juntos.

Se te ve arrepentida, seguramente sea porque ahora las chicas más jóvenes te pasan la mano (y otras partes) por delante, o porque ya no te llena ir con uno distinto cada noche ni perseguir al que no piensa en ti. No voy a recrearme en eso, porque ya lo debes tener muy presente, pero sí que te voy a dar un consejo: intenta hacer feliz a quien de verdad valga la pena, eso te hará feliz.

Dices que has cambiado y que a esta edad intereso "a un montón de chicas", pero eso es precisamente lo que nos diferencia a ti y a mí: mientras tú buscas gustarle a "un montón de chicos" yo solo busco gustarle a una chica. Creo que si pudieras volver a tener 20 años actuarías tal y como hiciste, porque disfrutabas la vida sin pensar en las repercusiones del futuro.

Somos lo que sembramos, y sí, ahora te das cuenta que tu fruto está pasado y mal cuidado. Siempre necesitaste más de lo que tenías, nada te saciaba, cuando creías que cada vez volabas más alto, lo único que hacías era cavar tu hoyo más hondo. Ahora, mientras voy con la cabeza alta y la conciencia tranquila, tú escribes cartas desde el fondo pidiendo perdón.

Y no, no me llames más "pagafantas". Eso díselo al que te venía en la discoteca a invitarte a copas buscando lo mismo que tú. Si yo te pagaba la fanta, el tequila, la cena y la entrada era porque me salía de dentro, porque no me importaba el valor de la compra, sino que valoraba estar contigo.

Estoy muy de acuerdo cuando dices "la vida y el amor no siempre son como nosotros queremos que sean", recuerdo decírtela cuando me dejaste por aquel que te llevaba en moto al mirador. Pero no, tú no la puedes decir, porque en la vida, y sobre todo en el amor, siempre has hecho lo que has querido. Las palabras pueden modificarse, pero lo sentimientos siempre van por dentro. 

Para tu tranquilidad, no me he vuelto ningún mamarracho, me habéis roto el corazón varias, pero nunca me he vuelto como los que te gustaban, cada uno es de una manera y cambiar no es tan fácil como crees. A mí me ha tocado esperar meses o años, pero afortunadamente he encontrado quien busca y aprecia lo mismo que yo.

No todo es malo, niña, me gusta que te describas como mujer inteligente, primero hay que creer en uno mismo para poder salir hacia delante. Sé que encontrarás a uno/varios hombre/s adecuado/s para ti. No te desesperes, no cojas al primero que pase, sé paciente y busca quien te pueda hacer reír, eso es lo que vas a sentir todos los días que te despiertes con él.

Si te puedes hacer un favor, deja de salir los martes, miércoles y jueves por la noche, allá no encontrarás nada. Sal a la calle pronto y sonríe siempre, cualquier momento es bueno para enamorarse de esa sonrisa.

Gracias por los cumplidos, por todo lo compartido, lo que quedó por hacer y la experiencia que me llevé. Me alegra saber que, aunque tarde, nuestra relación sirvió para hacerte mejor. Pero ahora es a ti a quien le va a tocar pagar las fantas, por lista. Suerte.

Un fuerte abrazo, de corazón.

Crédito de la foto: entrellamas.blogspot.com