Las Apariencias No Engañan; Lo Que Engañan Son Las Expectativas

Suelo decirle a las mujeres con las que hablo sobre relaciones y amor que el día que conozcan a un hombre que tenga la disposición para ser fiel lo agarren y no lo dejen ir, si es que en verdad eso es lo que las mujeres quieren, porque ese hombre está actuando contra natura. En realidad, creo que debería decirles todo lo contrario: salgan corriendo porque las probabilidades de que las defraude son muy altas. ¿Es que acaso los hombres somos malos por ser propensos a la infidelidad?

Si eso fuese cierto, entonces todos seríamos unos degenerados, porque las mujeres también pueden ser infieles y se jactan de que son más astutas que nosotros. ¿Eso las hace macabras? No lo creo. Como dije una vez, ser fiel es tomar una decisión más, no es un acto natural. Creer que estamos diseñados para sentir las ganas de estar solo con una persona por siempre y para siempre, después de las infinitas pruebas que demuestran lo contrario en un mundo que parece un todos contra todos, es como la inocente idea de creer que las guerras se acabarán el día que ya no existan las armas.

Esta es la realidad actual: hombres con mujeres, mujeres con mujeres y hombres con hombres; porque a fin de cuentas el acto sexual es una de las necesidades que revelan que venimos de lo animal y es muy difícil que alguien quiera renunciar a esa rumba corporal. Pero tanto mujeres como hombres, muchas veces nos aferramos a esa rígida expectativa de que nuestra pareja no debe desear ni sentir ganas de follar o besar a nadie más.

Recuerdo haber visto en un programa de TV a una psicóloga explicando que las mujeres son más propensas a ser monógamas que los hombres, y que la explicación está en su condición natural. Esta persona justificaba el hecho de que la mujer, por naturaleza, está condicionada hacia la monogamia a través del embarazo.

El hecho de que deba pasar 9 meses atendiendo al hijo que crece dentro de sí determina el que para ella sus intereses apunten hacia lo familiar por instinto natural. Mientras tanto, durante esos 9 meses el hombre puede meterlo y sacarlo donde quiera sin más limitantes que sus propias ganas y la aceptación de otra persona.

Los argumentos de la psicóloga pueden ser bastante polémicos y lamento no recordar su nombre, porque estoy seguro de que más de una querrá reclamarle el hecho de que no esté entregando a los hombres una “licencia para la infidelidad” avalada en una especie de condena natural hacia ustedes. Sí, ustedes son más astutas y sí, ustedes también pueden ser infieles; pero según estos argumentos nosotros somos los únicos que podemos defendernos si tuviésemos que llevar el caso de infidelidad ante los jueces.

Sigo creyendo que un hombre que se compromete y le da su palabra a una mujer no debe andar como un perro detrás de otras para luego decir que una psicóloga le aseguró que por naturaleza él puede y tiene que ser infiel. Pero es mejor que las mujeres tengan claro esto en el momento en que se topen con alguien que les parece que puede ser fiel, porque una cosa son las apariencias y otra muy diferente lo que deben esperar de él.

Crédito de la foto: Kevin O'Mara     Música: Jason Shaw     Locución: Jesús Ranchal

La música empleada en esta locución está registrada bajo una licencia Creative Commons