Tener un mejor amigo no es lo mejor para tu salud mental

En la infancia y en la adolescencia es normal intentar dar con personas con las que sentirte identificado pero a medida que creces lo mejor es ampliar esa red

Si miras hacia atrás en el tiempo seguramente encuentres o identifiques a esa amistad especial. No la pareja, pero sí tiene que ver con cariño y amor. Hablamos de tu mejor amigx. Quizás aún lx mantengas. En la infancia puedes haber tenido a alguien a quien creías que jamás suplantarías y, llegada la adolescencia, encontrar a una persona nueva con la que te sientes completamente identificadx, con quien puedes compartir tus miedos, tus inquietudes y tus confidencias. Este movimiento de personas sucede porque todxs vamos cambiando de intereses, de gustos o de preocupaciones. Pero cuando se es adulto, según explican desde Psychology Today, lo ideal es no tener a una única persona como principal amistad sino ir ampliando tu red.

Con la llegada de los móviles a nuestras vidas, tenemos la sensación de que todas las relaciones son más vacías o efímeras y eso alimenta nuestra desconfianza. Tenemos gente alrededor, pero solo nos atrevemos a creer en ese amigo que nos acompaña desde la infancia. Y eso es un error. Si esta dependencia persiste en el tiempo puede provocarnos distintos problemas. En primer lugar, nos impedirá crear nuevos lazos de confianza y, en segundo, cualquier mínima diferencia (o problema) que exista entre nosotros puede separarnos, y ahí viene el problema. ¿Qué pasa si pierdes a quien tenías como único apoyo?, ¿Qué ocurre si no puedes contar con la única persona en la que confías? Estas pérdidas son las que, según los expertos, debemos evitar. Además, madurar consiste en ir desarrollando elementos distintos de tu personalidad que en la adolescencia no te habías atrevido a explorar y si te mantienes unido solo a tus amigos de toda la vida, puede que no puedas llegar a esas zonas de ti que no compartes con ellos.

Es bueno, sobre todo en la vida adulta, conseguir mantener una variedad de relaciones e influencias para poder disfrutar —y más aún confiar— de más de una amistad. Esto no significa que no haya que tener, en algún momento, una persona que cumpla el papel de mejor amigx. Es enriquecedor contar con la experiencia de vivir esa exclusividad que pueden compartir solamente dos personas, porque te da la posibilidad de disfrutar de un vínculo que, a veces, no puede vivirse ni siquiera con una pareja. Pero tenemos que ser conscientes de que la dependencia mutua nos hace más frágiles y hay que evitarlo al hacerse mayor.